“Mi padre cambió un carro de centeno por una novilla llamada Estrella. Así empezó la historia de nuestra granja”

Agustín, Granja Cabo Gómez (Toledo)

El pueblo de Velada amanece separado por dos barrios divididos por un arroyo, uno al norte y otro al sur. Es uno de los muchos hermosos pueblos de Toledo, y donde se encuentra la Granja familiar Cabo Gómez, una granja que sobrevive generación tras generación.

Desde hace ya más de 25 años, Agustín y su hermano Valentín se hacen cargo de la explotación familiar fundada por su padre, que en su momento contaba con 20 vacas que ordeñaban a mano. Con el tiempo, la granja ha ido creciendo hasta llegar a ocupar una extensión de 10 hectáreas y contar con 430 animales, 230 de ellos en ordeño; una producción aproximada de tres millones de litros de leche al año.

Agustín dirige actualmente la explotación, pero no lo hace solo. Además de recibir la ayuda de sus tres hermanos Valentín, Eugenio y Javier, cuenta con una colaboración muy especial, la de sus cuatro hijos.

Su hijo Alberto de 22 años, que ha estudiado Formación Profesional Agraria y Forestal, ya trabaja en la granja llevando la alimentación, parte del reproductivo, ordeño, identificación de animales y trabajo de oficina. Y sus tres hijos pequeños, Rodrigo Julio y Enrique, que aún están estudiando, planean integrarse a la granja en el futuro

“Es necesario un gran conocimiento técnico y muchísima dedicación y cariño para producir leche de calidad”

Agustín asegura que ser vaquero no es fácil, ya que exige experiencia, cariño por los animales, instalaciones modernas, cada vez más conocimientos técnicos y mucha dedicación para conseguir leche de calidad. Pero admite que para él, la mayor de las recompensas es el orgullo de saber que sus hijos continuarán con la profesión.

“Da mucha satisfacción y ganas de hacer cosas. La actitud es mucho más positiva que si estás trabajando en un negocio que sabes que acabará cerrando.”

A pesar de haber comenzado a trabajar muy joven, con a penas 11 o 12 años, Agustín reconoce que la granja es su vida, como lo es su familia. Por eso su sueño, confiesa, sería poder ceder a sus hijos la granja y poder dedicarse a viajar con su mujer, pudiendo regresar a la granja de tanto en tanto. Y es que la granja como la familia, nunca se deja atrás.