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Dicen que “cortarse el pelo hace que crezca de nuevo con mayor rapidez y con más fuerza”. Mucha gente se lo cree, pero realmente no es cierto. Este es solo uno de los muchos mitos que rodean el cabello: una idea infundada que a menudo nos lleva a tomar decisiones equivocadas, y que puede comprometer la salud y la belleza de tu cabello.

Cuando se trata del corte, por ejemplo, es inútil sacrificar una melena pensando que cortarla la hará más fuerte. El cabello tiene un ritmo de crecimiento específico que las tijeras no pueden acelerar. En todo caso, serán los tratamientos de fortalecimiento y revitalización los que puedan ayudar a restaurar el color y la plenitud del cabello.

Lavarse el pelo todos los días es bueno. Eso sí, con el champú adecuado. Lavar el cabello no lo estropea, como a menudo se cree, sino al contrario. Si la grasa, el polvo y los residuos permanecen demasiado tiempo en el cuero cabelludo, el bulbo piloso puede asfixiarse, cortando el oxígeno y los nutrientes a la fibra. Por supuesto, debes utilizar un champú de buena calidad, adecuado a tu tipo de cabello.

Esto nos lleva a otra pregunta… “¿Es correcto que cambies tu champú a menudo, para que tu pelo no se acostumbre a él y el producto se vuelva ineficaz?” Este es otro mito que no es cierto. Lo que realmente ocurre es que cuando el pelo sufre un cambio en la temperatura o el peinado, sí que requiere un producto diferente. En este caso, sí es mejor cambiar de champú, eligiendo una fórmula más rica o más ligera en función de las nuevas exigencias.

“¿Es cierto que el acondicionador hace que el cabello quede más pesado?”. Hay algunas personas que creen que el acondicionador se debe evitar, ya que deja el pelo apelmazado y con más peso. ¡Nada más lejos de la verdad! El acondicionador debe aplicarse después de cada lavado, ya que restaura la hidratación, los nutrientes y la elasticidad de la fibra del cabello. Las fórmulas más antiguas puede que sí fueran algo más pesadas, pero las nuevas son ricas y ligeras, y dejan el cabello suave. Además, ¿has oído eso de que “enjuagarte con agua fría al final deja tu cabello más brillante”? Pues eso sí es cierto: El frío ayuda a fortalecer las escamas que cubren el cabello, y para dejarlo aún mejor puedes utilizar productos específicos, como un acondicionador, mascarilla o crema sin aclarado; estos productos dejan el cabello más suave, capaz de reflejar más la luz y parecer más brillante.

Pero… “¿qué pasa con la laca, las mousses y los geles de peinado, ahogan y resecan el cabello?”. Esta es una vieja creencia que hoy por hoy no tiene valor, estos productos están diseñados para dar cuerpo, y moldear el estilo del cabello de forma ligera, sin dejar ningún residuo. Por eso puedes utilizarlos con plena confianza, ya que permiten que el cabello respire y además lo protegen de las agresiones externas que pueden perjudicarlo.

El primero de todos los factores nocivos para el cabello es el calor. Ducharse con agua hirviendo, usar el secador en la posición más alta, utilizar planchas alisadoras cada día… todo eso agota la fibra de sus reservas de agua y lo hace más débil. Lo mismo sucede cuando en verano lo sometemos a cloro de piscina, que lo engrosa y hace que el color se desvanezca. Lo mejor que podemos hacer es evitar las altas temperaturas y acudir siempre a los protectores antes de peinar... ¡y antes de saltar a la piscina!

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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