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En las últimas décadas, hemos podido apreciar grandes cambios en relación a la industria gastronómica y alimentaria, respecto al siglo pasado. La mezcla de culturas y sabores, junto con la evolución de la ciencia y la tecnología, ha generado toda una nueva gama de alimentos.

Recientemente, la industria alimentaria se está posicionando cada vez más en la tendencia “Fast Good”, concepto que surgió a raíz del conocido “Fast Food”, pero que tiene como objetivo satisfacer al cliente que dispone de escaso tiempo para sus comidas y que no está dispuesto a renunciar a la salud y a la calidad.

En relación al concepto anterior, ¿habéis oído hablar de la impresora de alimentos?

Impresora de alimentos 3D

La última revolución gastronómica ya ha llegado a España. La impresión de comida en 3D ya ha empezado a dar sus primeros pasos y todo apunta a que esta nueva tendencia ha emergido para quedarse.

Probablemente, si a nuestros abuelos les hubiéramos dicho, cuando eran jóvenes, que con los años un robot de cocina dejaría el guiso preparado, no se lo habrían creído. Algo similar nos sucede cuando se plantea la siguiente revolución gastronómica: las impresoras de alimentos 3D. Parece ciencia ficción o una película de la NASA, ¿verdad? De hecho, la agencia aeroespacial está barajando la posibilidad de que sus astronautas utilicen esta tecnología durante las misiones espaciales. Incluso, en nuestro país, ya se trabaja con esta tecnología en restaurantes de alta cocina.

Pero, ¿qué es y cómo funciona una impresora de alimentos?

En rasgos generales, una impresora de alimentos es una máquina que puede transformar recetas digitales en platos comestibles y sabrosos. La mayoría de impresoras de alimentos 3D presentes en el mercado aplican la variante FDM (Modelado por Deposición Fundida), con un sistema de extrusión de pasta a través de una jeringa, que funciona de forma parecida a una impresora convencional de tinta, pero con una sola boquilla grande que difunde el material pastoso. El material pastoso va acumulándose por capas hasta formar las estructuras tridimensionales de comida.

Impresión de menús en los hogares

El siguiente paso sería trasladar a los hogares esta tecnología utilizada en la restauración.

Este es el objetivo de una empresa española con su impresora: ésta dispone de cápsulas o contenedores de alimentos, previamente triturados, que, mediante su superposición en capas, elaboran platos muy atractivos a la vista. Se puede elaborar gran variedad de platos como: pizza, pasta, hamburguesas (de carne y de verduras), quiche, patatas fritas, nuggets (de carne y de garbanzo), bizcochos, galletas o puré de patatas.

En la actualidad, esta impresora ya puede preparar platos para tres o cuatro comensales, está conectada a Internet por WiFi y funciona a través de aplicaciones móviles. De hecho, tiene una pantalla táctil por la cual se puede acceder a un recetario. También puedes programar la hora de inicio de la cocción, para que de esta manera tengas el plato listo justo al llegar a casa.

Sin ninguna duda, esta tecnología representa toda una revolución en la cocina, una impresora 3D que, literalmente, crea platos listos para ser consumidos. Sin embargo, también lo fue en su momento el horno microondas. En España, cuando salieron al mercado, muchos decían: yo ya tengo horno, ¿para qué quiero otro? Pues bien, ahora hay hornos microondas en todos los hogares y su precio es cada vez más económico. Es probable que en pocas décadas suceda lo mismo con estas impresoras 3D para alimentos.

No obstante, esta tecnología no pretende sustituir a la cocina convencional, sino combinarla con las técnicas tradicionales para ofrecer más posibilidades gastronómicas. En unos años, la idea es que las impresoras de comida 3D produzcan una gran variedad de alimentos con valores nutricionales personalizados y que se pueda recrear recetas a partir de cartuchos congelados. 

¿Te animarías a imprimir tu menú? ¿Qué te parece la idea?

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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