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Aprende a elaborar unos riquísimos muslos de pollo al horno con un toque extra delicioso: salsa de yogur.

Cómo preparar unos muslos de pollo al horno

Para empezar, corta unas cuantas cebollas a medias lunas y disponlas en una bandeja de horno, junto con un poco de aceite de oliva, sal, pimenta negra, un chorrito de vino dulce, dos dientes de ajo pelados y dos hojas de laurel partidas por la mitad.

Cocina la cebolla al horno a 180ºC durante 20 minutos aproximadamente, mezclándola de vez en cuando para que no se pegue.

Seguidamente, salpimienta los muslos de pollo (puedes calcular dos o tres unidades por comensal) y disponlos en la bandeja de horno. Cocínalos durante unos 20-25 minutos aproximadamente, dándoles la vuelta un par de veces durante la cocción.

Una vez estén cocidos, saca la bandeja del horno, pinta los muslos de pollo con una fina capa de miel o azúcar y vuelve a introducir la bandeja en el horno de nuevo, pero subiendo un poco más la temperatura (unos 200-220ºC) para conseguir que los muslos queden ligeramente caramelizados.

Para la receta puedes utilizar una base de cebolla únicamente o bien combinar varias verduras. Prueba con cebolla, pimiento amarillo y pimiento rojo, o bien con calabacín y cebolla, aunque para evitar que el calabacín se deshaga introdúcelo a la misma vez que pongas los muslos de pollo en el horno. Puedes cortar todas las verduras a tiras finas.

Otras formas de preparar los muslos de pollo

Prueba con la misma receta de muslos de pollo pero, en lugar de vino dulce, añade a la base de cebolla una cucharada sopera de mostaza a la antigua junto con un chorrito de salsa de soja y otro de zumo de limón. Esta combinación es deliciosa y seguro que sorprenderá a los paladares más exigentes.

Para darle un toque extra de aroma y color antes de servir el plato a la mesa ralla un poco de piel de limón encima del pollo.

Otra opción muy interesante es la de substituir el vino dulce por una cucharada de curri o comino en polvo, para conseguir un toque oriental muy aromático. Añade más o menos cantidad de especies en función de tus gustos.

En estas dos variantes de recetas puedes hacer el paso de la miel encima del pollo, aunque no es imprescindible hacerlo. Si en casa no os gusta la miel no es necesario que hagas este último paso.

Salsa de yogur para acompañar tus muslos de pollo

Para conseguir un toque final para esta deliciosa receta, puedes preparar una salsa de yogur que la acompañe. Prepárala mezclando un yogur natural junto con una cucharada sopera de aceite de oliva, un toque de sal, pimienta negra y ajo en polvo.

Prueba también con las siguientes combinaciones:

  • Yogur natural, sal, aceite de oliva, ajo y perejil seco.
  • Yogur natural, sal, aceite de oliva y pimentón dulce.
  • Yogur natural, sal, aceite de oliva y mostaza a la antigua.

Puedes servir la salsa encima del pollo caliente o bien disponer la salsa en el centro de la mesa, para que cada comensal se la sirva al gusto.

Para dar un toque extra de color a la salsa, puedes picar un poco de cebollino o perejil encima.

La salsa de yogur como acompañamiento de un plato

En algunos países, donde la gastronomía se caracteriza por ser picante, es típico servir una salsa de yogur como acompañamiento de los platos, ya que ayuda a neutralizar el sabor picante en boca.

Acompañar un plato de carne con una salsa de yogur también nos ayuda a suavizar el plato, por el contraste de sabor y temperatura.

Ponte manos a la obra y disfruta de esta fantástica receta, y por qué no, crea tus propias salsas de yogur combinando los ingredientes que más te gusten.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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