{{articleDetail.tags[0]}}

{{articleDetail.title}}

Dificultad
Dificultad
{{articleDetail.image[0].alt}} {{articleDetail.image[0].alt}}
{{image.alt}} {{image.alt}}

Ingredientes

  • {{ingredient.ingredient}} {{ingredient.quantity}} {{ingredient.unit}}

TEMAS
{{freetag}}

{{articleCapitalLetter()}}

TEMAS
{{freetag}}

Ingredientes

  • {{ingredient.ingredient}} {{ingredient.quantity}} {{ingredient.unit}}

Con la llegada del otoño comienza un periodo de reflexión en el que la meditación (lejos ya de ser una simple moda oriental) puede ayudarnos a tranquilizar la mente y a prepararnos contra la adversidad. 

En psicología, la introspección es definida como “la capacidad de una persona de observar su personalidad, con profundidad, para lograr un conocimiento de sí misma”. Pero ¿para qué deseamos conocernos? Parece que ya tenemos bastante con lo que el día a día nos muestra, expresado en sentimientos, pensamientos, palabras y acciones. A pesar de este conocimiento externo (superficial), podemos conocer un lugar más profundo, sede del gozo y la plenitud llamado alma-espíritu. Aunque lo pongamos en duda o nunca hayamos decidido explorarnos, su existencia es tan real como nuestro cuerpo físico.

A este mundo interior podemos acceder mediante la meditación y la introspección espiritual, que es un proceso de autoanálisis y autodescubrimiento, que conducea una visión más amable de uno mismo y del puesto que le corresponde en el Universo.

Falsos mitos

Pero antes de nada es importante alejar los falsos mitos que existen en torno a la meditación, como que es necesario dejar la mente en blanco, algo francamente complicado, o que hay que meditar sentado en el suelo y con las piernas en posición de loto.  También es falso que se necesite mucho tiempo para meditar, ya que con 10 o 15 minutos al día es más que suficiente.

La meditación es la base fundamental de las técnicas budistas y ayurvedas y, llevada al extremo con una práctica de años, permitía a algunos monjes controlar enfermedades y evitar el envejecimiento. Según la tradición taoísta, existe una técnica de meditación fundamental llamada ‘curso circular de la luz’. No es que nos permita alcanzar la inmortalidad o la longevidad por sí sola, pero si se acompaña de un estilo de vida adecuado, sí puede ayudarnos en gran medida.

Todo el cuerpo participa

Una técnica de meditación efectiva, que se practica en el zen japonés y en escuelas budistas del Tíbet, consiste en sentarse en una postura cómoda y relajarse siguiendo mentalmente el ritmo de la respiración. El siguiente paso es concentrar nuestra energía en la zona de la frente que hay entre las cejas y luego ir conduciéndola poco a poco hacia el centro del cerebro, la nuca y la columna vertebral, los órganos genitales, el estómago, el pecho (corazón), la garganta y de nuevo la frente.

En este recorrido circular debemos conseguir unificarnos con nuestro propio cuerpo dejando a un lado los pensamientos e imágenes que nos perturban.

La modernidad con su ruptura de modelos nos ha hecho creer que la introspección es una moda venida de Oriente, relacionada específicamente con la meditación, pero esta es una verdad parcial ya que en todas las prácticas espirituales o psicológicas que han apoyado la evolución del ser humano durante siglos, se han empleado numerosas técnicas para lograr el fin último proclamado por sabios y filósofos: el “conócete a ti mismo”, que es un principio rector de vida.

¿Cómo se prepara?

TEMAS
{{freetag}}

¿Quieres publicar un comentario? Regístrate o Inicia sesión

Publicar

Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

Responder

Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

Responder

Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

Responder