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Dar el pecho a un hijo o hija recién nacido, y durante varios meses, es una de las experiencias más bonitas que nos puede brindar la vida.

En otro artículo ya vimos preguntas de padres primerizos sobre la leche materna y, en este otro artículo, explicamos en profundidad varios aspectos relacionados con la lactancia: ¿Durante cuánto tiempo se recomienda dar el pecho a nuestro bebé?, ¿Cuáles son los beneficios de la leche materna?, ¿Cuál es la composición de la leche materna?, ¿Y la de la lactancia artificial?, etc. Veréis que, en él, mamis y papis podréis aprender mucho más sobre lactancia materna

Pero hoy nos vamos a centrar en la alimentación de la madre durante la lactancia. Su dieta es fundamental porque de ella dependerá gran parte de la composición de la leche materna y porque, además, le ayudará a recuperarse rápidamente del parto y a conseguir una mayor plenitud física.

En primer lugar, tenemos que tener presente que se necesita una alimentación enriquecida para conseguir una óptima secreción láctea. Es decir, durante la lactancia, la madre tiene aumentadas sus necesidades energéticas, nutritivas e hídricas.

Al tener la madre más necesidad de líquido, es fundamental aumentar la cantidad ingerida diariamente, a través de agua, pero también de bebidas nutritivas y saludables, como leche, bebidas vegetales, como la de soja, yogur líquido, horchata de chufa, fruta, licuados vegetales, zumos de fruta naturales o caldos.

A tener en cuenta durante la lactancia

Lo más importante durante la lactancia es seguir una dieta equilibrada y tener presente lo siguiente:

  • Proteínas: se aconseja aumentar ligeramente el aporte de proteínas con respecto a la dieta del final del embarazo, sobre todo aumentando el consumo de pescado.
  • Calcio: las necesidades de este mineral se ven incrementadas durante la lactancia, ya que el calcio es un nutriente que necesitará el bebé y también la mamá, por eso es muy importante asegurar una ingesta de éste de 1.200 mg al día. Lo encontramos en mayor cantidad en lácteos y derivados, verduras de hoja verde, frutos secos y también en productos enriquecidos.
  • Vitamina D: es muy importante tomar alimentos ricos en vitamina D durante esta etapa ya que ayuda a fijar el calcio en los huesos. Está presente en pescado azul, lácteos y productos enriquecidos y huevo.
  • Betacarotenos (precursor de la vitamina A): la concentración de esta provitamina, sobre todo en los primeros días después del parto, se favorece con una alimentación rica en vegetales, en especial aquellos de colores anaranjados, amarillos y rojizos.
  • Selenio: la leche materna supone una salida importante de este mineral del organismo materno, así que, para que ello no suponga una pérdida o bajada sustancial de este oligoelemento para la madre, es fundamental su correcto aporte. El selenio se encuentra en el marisco, el pescado azul, los huevos, las levaduras, las setas, los aguacates y los cereales integrales, pero sus niveles en cereales dependerán del suelo donde se haya cultivado.   
  • Hierro: es muy conveniente seguir con una dieta muy alta en hierro, en especial durante los primeros meses después del nacimiento para recuperar la pérdida ocasionada durante el parto. Encontramos hierro en el pescado, la carne, el marisco, la yema del huevo, las legumbres, las verduras de hoja verde, los frutos secos y los cereales que se han enriquecido en este mineral.
  • Magnesio: sus requerimientos se elevan, incluso, por encima de los del embarazo. Por ello, el consumo de frutos secos y de legumbres es muy necesario.
  • Yodo: del buen aporte de yodo en la dieta materna depende la riqueza que de este mineral tenga la leche. En los primeros meses de vida del bebé hay un gran desarrollo de su cerebro, con un importante aumento de masa cerebral. El yodo es la sustancia básica que asegura una óptima maduración intelectual y neuromotora. Así pues, la dieta materna debe de ser rica en productos del mar: pescados, mariscos y algas.
  • Grasas o lípidos: las grasas de la leche materna están en estrecha relación con las de la alimentación de la madre. Así que, para ella, es fundamental una alimentación con mucho aporte de aceites vegetales saludables (3 ó 4 cucharadas soperas de aceite de oliva al día, frutos secos, legumbres, etc.), y controlando el exceso de grasas de origen animal, para conseguir, así, una mejor calidad de su leche. Para el bebé, los ácidos grasos son primordiales para la constitución del cerebro y las neuronas.
  • Otras vitaminas y minerales: su dosis se favorece con una alimentación materna variada y rica en verduras, hortalizas, fruta y cereales integrales. Las necesidades de vitamina A aumentan muchísimo durante la lactancia, por lo que se hace indispensable el consumo continuado de pescado (especialmente de pescado azul), de vegetales y de productos lácteos, como el yogur.

Para todas las mujeres lactantes, pero especialmente cuando aparece estreñimiento en la madre después del parto, se recomienda aumentar la dosis de fibra, con un mayor consumo de vegetales y de cereales integrales, y el consumo de yogur, en especial el yogur tipo bífidos. Si, además, se añaden al yogur semillas de lino, aumenta más la cantidad de fibra. La fibra no se asimila y, por tanto, no pasa a la leche materna.

Contrariamente a todo lo anterior, hay que tener en cuenta que se deben de evitar alimentos como:

  • Alimentos que pueden modificar el sabor de la leche materna: grandes cantidades de espárragos, alcachofas, ajo, cebolla, apio o puerros. Otro aspecto maravilloso de la leche materna es que cambia de sabor dependiendo de lo que coma la madre, por eso hay que vigilar con tomar grandes cantidades de alimentos de fuerte sabor, porque contienen sustancias muy aromáticas que, sin ser perjudiciales en absoluto para el pequeño, sí que le pueden conferir a la leche un sabor especial.
  • Si el bebé hace las deposiciones claras, o tiene gases o malestar intestinal: eliminar espinacas y naranjas.
  • Bebidas con cafeína, café, té, refrescos de cola y, por supuesto, alcohol y tabaco: todas estas sustancias pasan a la leche y son contraproducentes para el pequeño lactante. Podemos optar por café descafeinado o bebidas sin cafeína.

Si es que hace falta, después de la lactancia es el momento ideal para perder el exceso de peso ganado durante el embarazo, pero nunca antes ni durante la lactancia.

¿No es éste tu caso, sino que lo que os estáis planteando todavía es ser papás y quedarte embarazada? Entonces os interesa este otro post sobre cómo debe de ser la alimentación antes del embarazo. ¡Prepárate para el embarazo!

 

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

Responder

Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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