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Dificultad
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La alimentación de los peques durante el primer año influirá en ellos durante el resto de su vida, tanto por los modales aprendidos en la mesa, por los hábitos alimentarios que se les ha inculcado, o por su percepción de la importancia de cada comida.

Es por eso que debemos tener en cuenta las recomendaciones de los pediatras, comadronas, nutricionistas y, en general, todo aquel personal cualificado que sabe lo que es mejor para cada bebé.

La introducción a nuevos alimentos

Ya hemos contado la importancia de la alimentación de los bebés, tratando el tema de la introducción progresiva de los alimentos con objetivo de darle a los pequeños todos y cada uno de los grupos alimentarios que se encuentran en la pirámide nutricional de los adultos. Hay también otros aspectos que son clave para que el pequeño se adapte a todos los sabores y le cueste cada vez menos rechazar un alimento. Si educamos a los peques para que les sea fácil aceptar nuevos alimentos y recetas, una vez sean mayores comerán casi de todo y se atreverán con cosas nuevas sin problemas.

En primer lugar, es importante seguir unas pautas estrictas a la hora de introducir nuevos bocaditos para el peque. Tener una postura autoritaria no significa que debamos forzar nuestro pequeño a comer, sino que debemos ser claros y darle ejemplo con las comidas. Los niños aprenden por imitación durante sus primeros años, por lo que si ve que los mayores comen variado le apetecerá ser parte de ello. Es muy importante que guardéis al menos una comida al día para estar en familia y que el pequeño esté sentado a vuestra altura para ver cómo coméis, y que se sienta dentro del protocolo familiar.


Adaptarse a nuevas texturas

En cuanto al tipo de comidas, puedes realizar triturados y purés para que se adapte o puedes optar por una técnica llamada Baby Led Weaning (LINK BABY LED WEANING) por la cual al pequeño se le ofrecen trocitos de comida con las manos (siempre acorde con el mapa de introducción de alimentos) y no pasa por esa etapa de comida triturada con cuchara.

También debes saber que la textura ha de ir espesando; a medida que el peque acepte las cremas más claritas reduciremos la cantidad de agua, caldo o leche de sus platos y así el pequeño irá acostumbrándose a los sólidos. Dejaremos para el final los alimentos más alergénicos como son el huevo, pescado blanco, frutas rojas, verduras de hoja verde y frutos secos. Dejaremos un intervalo de unos días entre nuevos alimentos que pruebe el bebé, para identificar posibles alergias a alguno de ellos.

Mi Primer Danone puede ayudar a que tu peque se adapte más fácilmente a las nuevas texturas, ya que está hecho con leche de continuación tipo 2 (contiene un 93,7% en la variedad natural). Si ya conoce el sabor de la leche de continuación, aquí la tomará de otra textura, por lo que la aceptación será mayor. Mezclarlo con frutas también le ayudará a ir aceptando los nuevos sabores y texturas de éstas.

¿Cuál es la cantidad equilibrada para los niños?

Las necesidades energéticas de un niño variarán según la edad y las circunstancias. Así de 6 a 12 meses el pequeño necesita unas 96 kilocalorías por kilo de peso y por día; entre 1 y 2 años unas 100 Kcal por Kg de peso y día. Para aportarle esta los lípidos y carbohidratos jugarán un papel fundamental en su dieta para obtener energía, presentes en la leche, cereales, fruta y hortalizas. También obtendrán energía a través de las proteínas (leche, carne, huevo, pescado, queso, cereales…).

Así la alimentación infantil se basará en 3 raciones por semana pescado azul y blanco (el blanco a partir de los 10 meses), huevoso carne (a partir de los 5/6 meses y según el tipo de carne); y para el postre ir alternando frutas de temporada y lácteos. Las comidas deberán ser diferentes según la hora, el desayuno deberá suponer un 25% de su aporte calórico, la comida un 30%, la merienda el 15% y la cena el 30%.

Según la nutricionista Lucía Bultó*, basándonos en las recomendaciones de la OMS podemos tener una guía como punto de partida muy claro para preparar el menú diario: el 50 por ciento de las calorías deberían venir de los hidratos de carbono, entre un 12 y 15 por ciento en forma de proteínas y entre un 25-35 por ciento en forma de grasa. En cada caso, será el pediatra y el nutricionista quienes afinarán los porcentajes.

En la variedad está el gusto

Desde el momento en que el bebé pruebe nuevos alimentos (a los 6 meses), debemos esforzarnos en que su dieta sea lo más variada posible, eso sí, sin prescindir de un aporte de leche mínimo de medio litro al día.

Es importante también intentar que no coma siempre los mismos platos. Dale a probar los alimentos preparados de diferentes formas: cocidos, fritos, rebozados, a la plancha, etc. Siempre teniendo en cuenta que deben predominar los platos más saludables y dejar las frituras para los días especiales, por su alto contenido calórico. Cuantas más combinaciones crees con otros alimentos, más fácil le será al pequeño aceptar platos nuevos. Juega con la presentación del plato, con la composición de los colores… ¡y tu peque te lo agradecerá con una gran sonrisa!

En la alimentación infantil hay mil y un retos a superar porque ningún bebé nace sabiendo, es por eso que debes ser su ejemplo a seguir para garantizarle una alimentación saludable y equilibrada. Para ello también debes inculcarle el valor de hacer deporte y mantenerse activo para estar sano, así que no desaproveches los días de buen tiempo para salir a jugar al parque o hacer actividades al aire libre que incluyan una bicicleta, una pelota, etc.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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