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Aunque la alimentación del bebé es vital para que se desarrolle en todos los sentidos, en la infancia es preciso seguir también unas pautas de alimentación para darle los nutrientes necesarios para seguir creciendo y afrontar nuevos retos con energía como el colegio, las actividades extraescolares, los juegos… a los 3 años el niño deja oficialmente de ser un bebé y empieza a ser preescolar. Es a los 3 años cuando el niño empieza a ser más autónomo y se aventura a hacer cosas por sí mismo ya que se siente con confianza suficiente como para desvincularse un poco de mamá.


¿Cómo es la alimentación de un niño de 3 años?

En cuanto a la alimentación infantil el pequeño vive una transición entre los 2 y los 3 años, que consiste en empezar a tomar comida en trozos y abandonar los purés. Como hemos ido introduciendo todos los alimentos a partir de los 6 meses, el peque ya puede tomar prácticamente de todo, hecho que nos proporciona más libertad para preparar todo tipo de platos variados y podremos cocinar los mismos menús para el peque que para el resto de la familia.

En su dieta tienen que estar presentes todo tipo de alimentos, aunque prescindiendo de aquellos muy azucarados o que contienen grasas saturadas, como dulces o frituras. Podemos ayudarnos de una pirámide de alimentos para saber qué proporciones de alimentos que darle debe tomar para asegurarle una alimentación sana y equilibrada.

La etapa de los 3 años es importante porque es cuando el peque comienza a aprender cómo comportarse en la mesa. Sentarlo con la familia, enseñarle a usar vaso y cubiertos, y transmitirle la importancia de comer bien sentadito y con calma serán aspectos fundamentales para que a la larga coma bien y con unos hábitos y normas correctos en la mesa. Es tan importante que le enseñes el placer de comer como la importancia de hacer ejercicio  físico para mantener una vida saludable.

A los 3 añitos podemos empezar a ofrecerles frutos secos cortados pequeños o triturados, que hasta el momento habíamos evitado por ser altamente alérgenos. Cuando se los demos, debemos vigilar que los mastiquen bien y que los tomen en poca cantidad.


Las comidas en los niños de 3 años

Los peques deben evitar comer entre horas y deben tener cinco comidas planteadas siempre a las mismas horas: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Es importante que no repitan alimentos el mismo día y que los menús sean lo más variados posibles para que se acostumbren a comer de todo. Si algún alimento le cuesta insiste y ofréceselo a menudo, nunca sabes cuándo podría empezar a gustarle.

El desayuno debe cubrir el 25% de las necesidades nutritivas. Con un lácteo, cereales y frutas habrá suficiente para empezar el día con energía. Los cereales mejor que sean integrales y poco azucarados, y las galletas de tipo María o Digestive. Evitemos los alimentos demasiado dulces o que contengan chocolate.

A media mañana podemos darle una pieza de fruta, una tostada o bocadillo para frenar el apetito hasta que llegue el momento de comer.

Para la comida y la cena podemos alternar entre las 5 raciones de carne recomendadas a la semana o las 3 raciones de pescado azul o blanco. La forma más saludable de cocinarlas es a la plancha o al horno, aunque podemos servirlo rebozado y frito de vez en cuando. Para acompañar la proteína podemos darles verduras, ya que se recomiendan unas 5 raciones al día.

De postre o para el desayuno o merienda es importante habituarles a tomar frutas de temporada, unas 5 raciones diarias serán suficientes para darles las vitaminas y minerales necesarios.


Las bebidas en los niños de 3 años

Para acompañar las comidas el peque debe tomar agua, al menos unos 1300 ml al día. El agua es fundamental para los niños ya que deben mantenerse hidratados y recuperar el agua que pierden con el sudor, orina y heces. Aproximadamente el 70% del peso de los bebés es agua y que la leche materna les aporta toda la hidratación que necesitan, pero a partir de la diversificación alimentaria es preciso que les demos agua extra.

Para hidratarle aportándole además vitaminas, puedes darle zumos de frutas naturales de fruta exprimida y evitar los zumos envasados que son demasiado azucarados y contienen conservantes. También puedes hacer batidos para la merienda que contengan galletas, frutas y leche.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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