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Dificultad
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Desde el momento en que sabemos que vamos a convertirnos en padres o madres, surge en nosotros un instinto protector con nuestro hijo que perdura siempre en el tiempo. Sin embargo, a medida que los peques van creciendo, debemos aprender a soltar la cuerda poco a poco, a darles más independencia, a concederles la posibilidad de hacer cosas por sí mismos… En definitiva, a fomentar su autonomía. ¿Cómo podemos hacerlo? ¿A partir de qué edad se puede desarrollar la autonomía infantil? ¡Aquí te dejamos algunos consejos!

La autonomía de los niños

La autonomía es la educación hacia la independencia. Si queremos que nuestros hijos se conviertan el día de mañana en personas responsables y autónomas, lo ideal es que comencemos por inculcarles estas cualidades desde la infancia. Obviamente los niños necesitarán nuestra ayuda para poder hacer infinidad de cosas durante sus primeros años de vida, pero poco a poco bastará simplemente con nuestra supervisión a medida que aprendan ellos solitos a hacerlas.

Uno de los fallos que solemos cometer como padres y del que rara vez somos conscientes es anticiparnos a las acciones de los niños. Por prisa, por falta de paciencia o simplemente porque subestimamos la capacidad de nuestros hijos, al final terminamos haciendo ciertas tareas por ellos: atarle los cordones, hacer sus deberes, tomar ciertas decisiones… La única manera que existe para que los peques comiencen a ser más autónomos es dejar que hagan, que fallen y que aprendan.

Consejos para reforzar la autonomía infantil

Aunque no lo creas, podemos inculcar autonomía en nuestros hijos desde que son bebés. La cuestión es valorar por qué actividades pueden comenzar y cómo podemos ayudarles. Aquí tienes algunos consejos para reforzar la autonomía infantil:

Valora la capacidad de tu hijo

Como decíamos, puede que le estés subestimando y creas que no es capaz de llevar a cabo él solito alguna tarea que le asignes. O por el contrario, puede que aún no haya aprendido y le estemos presionando.

Deja que se equivoque

Esto es algo que debemos ir asimilando, especialmente cuando los niños comienzan a crecer y llegan a edades más o menos complicadas como la adolescencia. Aunque nosotros sepamos que la decisión que han tomado no es la más acertada o preveamos un resultado negativo, ellos necesitan tomar sus propias decisiones, equivocarse y aprender. Por lo tanto, lo ideal es que les aconsejemos sin llegar a impedir que ellos decidan.

Explícales cómo se hace:

Ya sean tareas como recoger la mesa, vestirse ellos solitos, prepararse el desayuno, hacer la cama… Primero tenemos que demostrarles cómo se hace. Recuerda que los niños desarrollan su aprendizaje cuando son pequeños mediante la imitación, ¡tú serás su mejor ejemplo!

Anímale:

  • Como todos, los niños no nacen sabiendo. Cada paso es un pequeño logro para ellos, por eso es conveniente que les motivemos e infundamos ánimos para que sigan practicando hasta que algo les salga.

Escúchale y ten paciencia:

  • Resuelve sus dudas, aunque te pregunte lo mismo varias veces y tengas que repetir la explicación. Te animamos también a que tengas paciencia incluso en aquellos momentos donde urjan las prisas. Probablemente hayas escuchado a tu peque repetir en varias ocasiones eso de “Lo hago yo solo, que ya soy mayor”, ¿verdad? ¡Pues adelante! Deja que el mismo lo intente, este es un sigo de motivación y por lo tanto le estaremos ayudando a fomentar su autonomía.

Actividades para reforzar la autonomía infantil

Como hemos dicho, podemos fomentar la autonomía infantil desde que son bebés. Por ejemplo, a la hora de comer. A partir de los seis meses los niños ya pueden combinar alimentos sólidos con la lactancia. Podemos ofrecerles trozos de comida (fruta, pasta, galletas…) adaptados a su puño para que ellos solitos puedan llevárselos a la boca y comer.

A medida que crecen podemos ir dejando que ellos solitos realicen actividades como:

Recoger sus juguetes:

Comenzando por lo básico, que es meterlos en su caja o baúl, y avanzando poco a poco con la limpieza: pasar el paño por su escritorio, barrer el suelo…

Hacer la cama

Inculcarles el hábito de dejar la cama hecha antes de marcharse al cole por las mañanas puede resultar positivo. Enséñale cómo doblar las sábanas y cómo cubrir la almohada. Le llevará bastante práctica, ¡pero merece la pena!

Hábitos de higiene

Comenzando por cepillarse los dientes ellos solitos. Después podemos avanzar con el aprendizaje en la hora del baño, por ejemplo. Enséñale a enjabonarse y aclararse y deja que lo haga él mismo.

Vestirse:

Las prisas mañaneras harán que quieras atarle tú los cordones de los zapatos y abrocharle la cremallera del abrigo para salir pitando de casa. Lo entendemos, no quieres llegar tarde al cole ni a trabajar, pero esto es algo que podemos dejar que los peques hagan solos. Además piensa que es fundamental, pues en el cole ten por seguro que los zapatos se le desatarán después de tanto jugar y que tendrán que ponerse y quitarse el abrigo varias veces al día, según entren y salgan al patio. Allí no estarás tú para hacerlo por él, ¿verdad?

Prepararse la merienda:

Es una buena manera de introducirles en la cocina, puesto que la merienda no requiere normalmente de platos complicados o laboriosos. Enséñale a preparase un tazón de cereales con leche, un sándwich,  un bocadillo, a pelar la fruta… Puedes comenzar también por ofrecerle la merienda en utensilios adaptados para a él, como un vaso con boquilla para que pueda beberse el zumo él solito sin derramarlo o Danonino, un lácteo divertido y adaptado a los niños que pueden manejar y tomarse ellos solitos.

Hay muchísimas actividades que los peques pueden comenzar a hacer ellos solitos a medida que van creciendo, solo tenemos que valorar cuáles, enseñarles cómo hacerlo y estar a su lado para motivarles y acompañarles en el desarrollo de su autonomía.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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