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Dificultad
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La alimentación del bebé es solo uno de los factores relevantes que hay que tener en cuenta para un correcto funcionamiento del aparato digestivo. Tengamos en cuenta que si al peque le cuesta defecar quizás la alimentación que recibe no es la más adecuada, o quizá hay que potenciar su consumo de fibra para ayudarle a eliminar las caquitas.

¿Cómo ayudar a la digestión de mi bebé?


Cada bebé tiene un ritmo de defecación distinto; hay bebés que lo hacen después de cada comida u otros cada día, cada dos días… todo depende de su estilo de vida: si es activo o no, su tipo de alimentación, su rapidez para digerir, etc.

En primer lugar, ten en cuenta que los bebés que toman leche materna defecan menos que los que toman leches artificiales o sólidos. En el primer caso pueden llegar a hacer popó 1 vez a la semana mientras que en los otros casos lo harán de forma más regular, de 1 o más veces al día.

Presta atención a tu bebé para identificar si tiene problemas para defecar, observa si tiene un ritmo constante de defecación, etc. Si además sus caquitas son duras y secas, es otra señal de que al pequeño le cuesta evacuarlas.

¿Por qué a mi bebé le cuesta hacer caquitas?


Entre las causas más frecuentes que pueden alterar la digestión de los bebés están la toma de leche de fórmula, la incorporación de sólidos en su dieta o la deshidratación.

Algunos de los componentes de la leche de fórmula, como las ‘proteínas’, pueden resultar difíciles de digerir, mientras que la leche materna posee unos componentes equilibrados que estabilizan la digestión del pequeño. Si sospechas que la leche es el problema, puedes consultar al pediatra un cambio de marca.

Si tu pequeño tiene más de 6 meses ya habrás empezado a introducir en su dieta nuevos alimentos en forma de papillas. Este cambio alimenticio por el que pasa el bebé puede alterar su digestión.

Es muy importante amamantar bien al bebé o darle suficientes líquidos en su dieta. El cuerpo, al estar falto de agua, la absorbe más de todos los alimentos que toma el peque y también de las heces.


¿Cómo puedo ayudar a la digestión de mi bebé?


Aporta más fibra en su dieta con alimentos ricos en ella. Dale más frutas, cereales integrales, verduras crudas y cocidas; algunos alimentos recomendables son la avena y el maíz, espinacas, lechuga, pera… La pasta y el pan, que sean integrales. El aceite de oliva para aliñar las comidas también facilitará la defecación. Tu pediatra podrá aconsejarte los alimentos más recomendables según la edad del peque, ya que como sabemos, no todos los bebés pueden tomar los mismos por la inmadurez de su sistema digestivo.

Añadir jugo de ciruelas negras a la leche y a los purés se suele recomendar como laxante natural, pero al tratarse de bebés es mejor que lo consultes con el pediatra.

Promueve la actividad con tu pequeño, con juegos y animándole a que se mueva de un lado a otro. Cuando esté boca arriba, mueve sus piernas como si estuviera pedaleando. Los masajes en la barriga lo relajarán y si presionas ligeramente en el lado izquierdo debajo del ombligo durante unos minutos, estarás ayudándole a que le sea más fácil evacuar.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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