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Dificultad
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Para garantizar una buena alimentación para tu bebé durante la lactancia, es importante que la posición y la succión sean correctas. Por eso, en el momento de dar el pecho es mejor que busques una posición cómoda y relajada, sin tensión en la espalda. Puedes sentarte o echarte pero procura siempre colocar al bebé próximo a ti, con su cuerpo enfrentado al tuyo, sin curvar y con la cabeza un poco extendida hacia atrás.

A partir de aquí, observa la colocación del bebé y como queda tu pecho tras el agarre. Su mentón debería tocar el pecho, la boca bien abierta, la lengua hacia delante y el labio interior hacia fuera. Cuando succione, sus mejillas deberían estar redondas, no aplanadas ni hundidas. Desde tu posición, no llegarás a ver sus ojos, sino la comisura del labio y verás más areola por encima de la boca que por debajo. La succión no debe cubrir sólo el pezón, también parte del pecho.

Es importante que ofrezcas a tu bebé el pecho a demanda, es decir, siempre que lo pida, sin limitar el número de tomas ni la duración. Porque cuando tu pequeño reclama el pecho no siempre es por hambre, puede ser que tenga sed o que necesite cariño. Además, cada vez que succiona, estimula la liberación de dos tipos de hormonas en tu cuerpo: una produce la leche y la otra favorece su salida.  Que el niño succione con frecuencia favorece la producción de leche.

 

 

¿Cómo se prepara?