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Dificultad
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Ingredientes

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Evitarla es fácil si sabes qué alimentos la provocan y conoces algunos hábitos que la previenen. Huye de las comidas grasas, como fritos y bollería, y de alimentos que pueden provocar acidez, como el vinagre, el café, la cebolla y el ajo crudos, el picante, el tomate o los cítricos. También es importante la cantidad y la frecuencia de las comidas. Intenta repartir los alimentos a lo largo del día y reducir el volumen de las porciones, comer menos pero más a menudo te hará sentir mucho mejor. Y si masticas bien y comes despacio tendrás una digestión más ligera.

Es bueno hacer ejercicio físico moderado durante el embarazo, si tu médico no te lo desaconseja, pero evítalo inmediatamente después de comer para prevenir la acidez. Tampoco es aconsejable dormir justo después de las comidas. Camina un poco antes de la siesta para facilitar la digestión y evita comer entre dos y tres horas antes de irte a la cama por las noches. Dormir ligeramente incorporada también es una buena solución.

Por último, bebe entre las comidas y no durante las mismas. Puedes tomar infusiones, zumos o caldos, ni muy fríos ni muy calientes, y la opción más saludable por excelencia, agua mineral natural.

¿Cómo se prepara?