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En la infancia, igual que en la edad adulta, la atención desempeña un papel fundamental en muchos aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, la necesitamos a diario para fijarnos en aquello que queremos memorizar y así poder recordarlo después. De hecho, cualquier situación (resolver una dificultad, preparar una sorpresa, escuchar lo que nos dicen) requiere que seamos capaces de atender para distinguir la información relevante de la que no lo es. Uno de los procesos que aparecen parejos a la atención es la concentración, que consiste en poner voluntariamente nuestro interés en algo concreto. Esta capacidad nos permite estar pendientes de lo que es de verdad importante (sin distracciones), y hacerlo por un periodo de tiempo prolongado.

Juegos que centran su interés

Pero la atención requiere ‘gimnasia mental’ para mantenerse en forma (estudiar es una estupenda manera de desarrollarla), del mismo modo que el cuerpo necesita ejercicio físico. Si son pequeños, hay algunas actividades que recomiendan los psicólogos infantiles y que puedes proponer a tus hijos para ayudarles a desarrollarla:

  • Jugar al veo-veo. Así se fijarán en cosas con características concretas: un color, una forma, un nombre…
  • Hacer descripciones. Deben memorizar una imagen y después, sin mirar, describir todos los detalles que recuerden.
  • Buscar semejanzas. Y también diferencias, entre dos objetos prácticamente iguales o dos completamente distintos

Factores determinantes

Para trabajar su capacidad de atención, hay que tener en cuenta varios factores:

  • La edad del niño. Cuanto más pequeños son, menos capacidad tienen para centrar su atención y mantenerla. Un minuto por año nos da la media de cuánto tiempo pueden estar sin distraerse.
  • La motivación. Para atender, hay  que querer. Favorece esta capacidad premiándola, hasta que el niño pueda motivarse solo.
  • La emoción asociada a la tarea. Escuchar un cuento de sus personajes preferidos siempre le resultará mucho más entretenido que si lo protagonizan unos personajes a los que no conoce de nada.
  • El esfuerzo requerido. Los niños se interesan más fácilmente en las actividades lúdicas. Esto se debe a que durante la infancia estamos programados para aprender a través del juego.

Cómo ayudarle a evitar distracciones

Y si tu pequeño es de los que se distrae con el vuelo de una mosaca, te proponemos una serie de pautas fáciles de poner en práctica:

  • Procura que termine las cosas. Una estupenda manera de estimular tanto la atención como la concentración de tu hijo es animarle para que empiece y concluya siempre las tareas que se proponga, ya sea un juego, estar sentado durante la comida o ponerse el pijama después del baño.
  • Dale las ordenes de una en una. Cuanto más pequeño es, más cortas deben ser las indicaciones: Recoge tus juguetes. A medida que crece, pueden ser más complejas: Ordena y limpia tu habitación antes de salir. Y nunca pases a la siguiente acción hasta que no haya cumplido la que le has pedido.
  • Intenta que recuerde las cosas. Pídele que te escuche y pregúntale por conversaciones anteriores.
  • Ayúdale a hacer un resumen del día. Que te cuente lo que ha hecho. Si es pequeño, dale pistas: Dime lo que más te ha gustado, lo más divertido, lo más aburrido.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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