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Dificultad
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Por ello, cada vez más personas confían en las escuelas de madres y padres. Estos son algunos de los principales conocimientos que los padres pueden aprender y desarrollar en estos centros-aulas, en función de los distintos tramos de edad de los hijos. 

De 0 a 6 años

Es vital que el niño adquiera autonomía, hábitos y autocontrol. En una sociedad que da prioridad a la satisfacción inmediata de los deseos, los padres deben prepararse para responder de forma adecuada a la frustración de sus hijos. Con el tiempo, estos se comportan de forma asertiva e incluso desobedecen, aunque anhelan ser buenos y cariñosos. Los padres deben fijar los hábitos y las conductas adecuadas, y para eso han de dar ejemplo.

De 7 a 12 años

En el proceso de desarrollo emocional y construcción de la identidad del hijo, los padres deben aprender a reforzar los puntos fuertes de su personalidad y a trabajar los más débiles.

La amistad surge al final de esta etapa. Por ello, según los expertos es necesario fomentar la lealtad y la generosidad con los amigos. Por otra parte, también hay que procurarle siempre estabilidad y seguridad, con normas muy claras.

De 13 a 16 años

Durante la preadolescencia, es necesario reforzar la identidad y la autoestima, porque el adolescente tiende siempre a agradar a sus compañeros, lo que podría conducirle por caminos equivocados.

De ahí la importancia de la familia en el reforzamiento de la personalidad. Las relas deben ser claras pero, a la vez, los hijos necesitan su propio espacio para actuar con iniciativa.

De 17 a 18 años

En esta etapa de cambio, el joven tendrá que tomar decisiones que continuarán su futuro: si desea trabajar o qué quiere estudiar. Habrá de aprender a organizarse y a actuar con responsabilidad. Deberá asumir las consecuencias de sus actos, tanto intencionados como no intencionados. Y los padres tendrán que estar a su lado en todo ese proceso.

¿Cómo se prepara?