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Dar el pecho a nuestros hijos es uno de los actos más naturales que existen y una de las maneras más sanas de alimentarles durante los primeros meses de vida. La leche materna contiene los nutrientes esenciales que el bebé necesita para su correcto desarrollo. Los beneficios que le aporta en su crecimiento son múltiples, por eso la Organización Mundial de la Salud la recomienda hasta los seis meses de vida como mínimo, siendo aconsejable que se prolongue incluso hasta los dos años. ¿Has decidido dar el pecho a tu bebé? ¡Genial! Aquí te damos algunas claves interesantes sobre la leche materna.

La leche materna y la lactancia

Composición de la leche materna

La leche materna es el alimento más completo que podemos ofrecerle a un niño durante sus seis primeros meses de vida. Durante este tiempo el bebé no necesita tomar nada más, ni siquiera agua: la leche será su única fuente de alimentación.

El calostro

Esta se va adaptando a las necesidades del niño a medida que él crece. A partir del momento del parto, podemos distinguir tres tipos de leche materna: el calostro, la leche de transición y la leche madura.

  • El calostro: es la leche que se produce durante los primeros tres o cuatro días después del parto. Se trata de un líquido amarillento y espeso indicado para las necesidades del recién nacido. Está compuesta, principalmente, por grasa y lactosa en cantidades menores que las otras leche y es rica en proteínas, vitaminas liposolubles (E, A y K), carotenos y minerales como el sodio y el zinc
  • La leche de transición: es la leche que se produce a partir del cuarto día del postparto. Este tipo de leche contiene mayor cantidad de proteínas, ya que el niño las necesita para su desarrollo.
  • La leche madura: se compone de agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitamina A, K, E, D y B12, y minerales, como calcio, fósforo y hierro. También contiene hormonas y enzimas.

En general, la leche materna tiene una composición de nutrientes similar durante todas sus etapas, lo que varía de manera natural es la cantidad de dichos nutrientes, pues se van adaptando poco a poco a las necesidades del niño.

Beneficios de la leche materna

La leche materna tiene grandes beneficios tanto para el bebé como para la mamá. La Organización Mundial de la Salud afirma que es capaz de otorgar al niño diferentes beneficios para su salud que podrán perdurar hasta su edad adulta. Asimismo, también proporciona múltiples beneficios para la madre, como, por ejemplo, fomenta el apego entre madre e hijo, estableciendo un fuerte lazo afectivo y ayuda a recuperar el equilibrio emocional.

Como ves, los beneficios son múltiples, por lo que si tenemos la oportunidad de dar el pecho a nuestro hijo, merece la pena intentarlo. Igualmente, también hay que tener en cuenta que no siempre va a ser posible optar por la lactancia materna. En este caso no debemos preocuparnos, pues la leche de fórmula constituye una buena alternativa . Debes consultar siempre con tu médico y/o matrona cualquier duda que tengas sobre la alimentación de tu bebé. Además, ten presente que si utilizar una leche de fórmula, debes seguir las instrucciones del envase para una correcta preparación.

En este caso deberemos optar por preparar biberones para cada toma. Estos se preparan mezclando agua y leche en polvo. Font Vella es un agua de mineralización débil y sin impurezas, indicada para la preparación de alimentos infantiles. Podemos utilizarla directamente sin necesidad de hervirla previamente.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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