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A partir de los 4 meses el bebé puede empezar a mostrar signos de malestar en las encías. Los dientecitos de leche pueden estar ya preparándose para salir, por ello es importante saber qué cuidado se les debe dar una vez que aparezcan. Uno de los primeros síntomas del despunte será un exceso de babitas, por lo que es importante limpiarle la cara con un paño suave para evitar que se le irrite la piel.

Para calmarle, lo mejor son los mordedores, que tienen que ser homologados. Algunos de estos mordedores se pueden poner en el frigorífico un rato antes de dejárselos al pequeño, ya que el frescor ayudará a calmarle las molestias. Sin embargo, debes asegurarte de que el mordedor no se haya endurecido demasiado por el frío antes de dárselo al bebé. También puedes frotarle las encías suavemente para calmarle. De hecho, la limpieza de las encías es una parte importante del cuidado de los futuros dientes y hay que hacerla sobre todo después de las comidas.

Más adelante, cuando los dientes del bebé estén saliendo, es necesario limpiarlos al menos dos veces al día y después de las comidas. Esta limpieza se puede hacer con un cepillito muy suave, con un paño limpio o una gasa húmeda y, por supuesto, sin dentífrico.  Mientras ellos sean muy bebés se los tiene que limpiar un adulto, pero a medida que vayan creciendo hay que enseñarles a limpiárselos solitos y con agua. El uso del dentífrico es algo que les cuesta más de aprender y normalmente suelen empezar a aceptarlo a partir de los tres años. Para empezar, es mejor usar muy poca cantidad de dentífrico y siempre utilizar productos específicos para su edad y sobre todo sin flúor. Siempre hay que leer la composición y los consejos de uso para comprobar que están adaptadas para la posible ingesta por parte del bebé ya que como son curiosos pueden tragársela, por ello, también procuraremos que la cantidad sea mínima.

Si se siguen estas pautas de higiene bucal, los peques no tendrán problemas con sus dientes. Algunas de las situaciones que hay que evitar a toda costa son, por ejemplo, dejarles dormir con el biberón en la boca, ya que esto puede provocar caries por el contacto constante de los dientes con el azúcar natural de la leche. Tampoco es recomendable impregnar los chupetes con sustancias para evitar que lloren, porque generalmente contienen también muchos azúcares.

Si se les enseña desde pequeños, los niños asimilarán esta rutina y se acostumbrarán a cepillarse los dientes. Aunque sus primeros dientes sean de leche, tienen que cuidarse de la misma manera que si fueran los definitivos para evitar caries demasiado prematuras y que los dientes definitivos puedan verse afectados. Es importante que los dientes sigan su proceso de forma natural y sana.

Fuente | who.int

Más información | aepap.org

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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