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Todos nosotros coincidiremos en que desgraciadamente no somos capaces de recordar nuestros primeros momentos importantes en el mundo: ni el primer gateo, los primeros pasos, la primera papilla o el primer día de guardería… y la explicación a esto no es el paso del tiempo, sino que a pesar de que el cerebro de un bebé está en continuo desarrollo, la memoria como tal no aparece hasta los 3 años.

La memoria es una herramienta a través de la cual los hechos pasados influyen cómo afrontamos a los del futuro, los recordemos o no; así que es muy importante que tengamos en cuenta el hecho de que nuestro bebé podrá no recordar nada sobre sus primeros años pero a lo largo de su vida podrá encontrarse con situaciones a través de las cuales sus experiencias pasadas determinarán la forma en como las afronta o supera en el presente.

A pesar de que aparentemente los pequeños no tengan memoria hasta los 3 años, en realidad la memoria es lo que les permite el aprender de sus errores e ir avanzando en sus habilidades día a día, por lo que realmente la memoria está ahí, a dos niveles:

  • De forma explícita: Cuando recurrimos a nuestra memoria de forma consciente y voluntaria.
  • De forma implícita: Cuando algo nos recuerda a una experiencia pasada e instintivamente reaccionamos de la forma en la que lo hicimos en el pasado. Por ejemplo, si un bebé se asusta por un portazo, cuando vuelva a oírlo llorará; no está recordando voluntariamente el susto sino que su cerebro asocia ese susto a la situación a la que está viviendo con el segundo portazo.
  • Si bien la evolución de la memoria en bebés sigue siendo un misterio, hay ciertos datos que sabemos del cierto; como por ejemplo que a los 5 meses ya son capaces de reconocer las caras de las personas más cercanas y que a los 9 meses sus experiencias tanto buenas como malas dejarán huella en su cerebro, de forma que si experimentan situaciones parecidas reaccionarán acorde a sus reacciones pasadas.

A la larga predominarán en su vida las percepciones que hayan dejado marcada su memoria, de manera que si en su infancia han vivido experiencias felices y alegres es mucho más probable que ante las situaciones que se encuentren reaccionen con felicidad y alegría. Lo mismo pasaría con malas experiencias, que les conducirían a tener una visión más pesimista.

Como padres, no podemos evitar que los peques vivan situaciones negativas, pero lo que sí podemos hacer es que predominen en su memoria las positivas, mostrándoles siempre el lado optimista de las cosas y dándoles el cariño y la atención que merecen. Por último, procura aparcar tu estrés y tus nervios porque tu peque percibirá tu malestar y también le generará estrés.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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