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Dificultad
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El agua forma parte de la vida del bebé, ya que se ha pasado nueve meses dentro de la barriguita de mamá y por lo tanto es un medio que reconoce. Hay que recordar que la natación propiamente dicha es la que se realiza a partir de los cuatro o cinco años de edad, ya que es cuando el niño puede empezar a aprender a nadar. Por ello, las actividades acuáticas antes de esta edad se conocen como matronatación y es una experiencia muy interesante para los pequeñines de la casa ya que es una actividad placentera, estimulante, divertida y afectiva (refuerza el vínculo entre el bebé y su papás) que además refuerza su autoestima.


Para que la matronatación sea un estimulo positivo para el bebé debe ser practicada siempre sin que haya sobresaltos para el pequeño  y con mamá o papá siempre pendientes de ellos. El contacto del pequeño con el agua es un estimulo que le aporta un gran beneficio tanto en su aparato psicomotor, ya que se activa la capacidad motora del bebé, como en su sistema cardiorespiratorio o en su sistema inmunológico, sin olvidar que gracias a estar en el medio acuático ve estimulados el equilibrio y la circulación sanguínea.


Según la Asociación Española de Pediatría, y teniendo en cuenta un estudio reciente sobre los posibles efectos adversos en bebés menores de un año, se aconseja empezar con la matronatación a partir de un año de edad. Incluso destacan que aunque el niño tenga asma se le lleve a natación, ya que este deporte le ayuda a desarrollar la capacidad pulmonar, algo que beneficia a los pequeños con esta afección respiratoria.  


La decisión de llevar a un bebé de más de un año a la piscina para practicar la natación es algo que deben tomar los padres aplicando el sentido común. Por ejemplo, si el bebé está sano, o sea, que no tiene otitis ni diarreas, se le puede llevar sin problema. Eso sí, se les debe llevar a piscinas que cumplan con los requisitos mínimos para poder bañar a los bebés, tanto por el cloro como por la higiene, además, se debe evitar que el bebé trague agua de la piscina.  


Cabe recordar que el agua es estimulante y a la vez relajante para los pequeños, ya que generalmente les abre el apetito, pero al mismo tiempo, después de un baño el bebé se relaja e incluso duerme mejor. Es importante que la temperatura del agua no esté fría y si los papás notan que el bebe tirita o no está cómodo es mejor sacarlo.

Fuente | elmundo.es

Más información | aeped.es

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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