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A los niños les encanta ponerse siempre por delante y ganar en todo aquello en lo que participan. Cualquier padre sabe lo que es lidiar con ese sentimiento que les desborda y les lleva a pelearse en los partidos de fútbol por querer ganar, a querer ser los primeros en acabar una tarea o enfrentarse a sus hermanos para destacar ante nosotros. Pero, lejos de lo que pueda parecer, este afán por competir no tiene por qué ser un punto negativo en su educación, sino todo lo contrario. Lo importante es que entiendan que el resultado es lo de menos y que la verdadera recompensa se encuentra en el esfuerzo y en el mismo acto de compartir juegos con los amigos.

Buscando el término medio

La mayoría de psicólogos infantiles coinciden en que lo mejor sería encontrar ese término medio entre un carácter competitivo y otro más conformista. Por eso es importante que los padres descubran a sus hijos valores como la superación y el esfuerzo. Deben de aprender a dar más importancia al proceso (cumplir las normas del juego y respetar a los participantes) que al resultado (ganar una medalla o recibir un regalo). Para lograrlo es fundamental animarlos a que se apunten a competiciones deportivas, juegos o tareas de clase, pero centrándonos siempre en la participación y en el hecho de pasar tiempo con los compañeros, conocer nuevos amigos y aprender a respetar las reglas del juego.

Esto, además, ayudará al niño a que en el futuro acepte otras normas cívicas de comportamiento, conozca sus limitaciones personales, encaje las derrotas y se alegre por el triunfo de quien lo haya hecho mejor.

Siempre en positivo

Sin embargo, lo que más marca a un niño es el ejemplo que ve en sus mayores. Si los padres viven como un campeonato el deporte que practican o el trabajo que realizan, se agobian constantemente con los resultados, no admiten las derrotas y critican siempre a los ganadores, difícilmente enseñarán a sus hijos a no enfadarse por perder o por no alcanzar las metas. Por eso que tenemos que ser muy cuidadosos con los mensajes que enviamos al niño, evitando frases del tipo “Si haces algo tienes que ser el mejor” y evitando las comparaciones entre hermanos y compañeros.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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