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Dificultad
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¿Te cuesta arrancar a primera hora? Los más pequeños no son una excepción. Para que salgan de casa puntuales cada día el descanso nocturno es fundamental, pero también lo es establecer un horario de actividades y que logren cumplirlo. Te contamos por qué ocurre esto y la forma de resolverlo. 

1. Calcular lo que duermen. “¡Un ratito más, por favor!” Cuando un niño remolonea demasiado o tarda mucho en levantarse es que ha descansado mal. Hay que calcular si duerme lo suficiente (10-11 horas hasta los 12 años). Si no salen las cuentas, es que tiene que acostarse antes. Toma nota: las horas de irse a la cama y de despertarse se relacionan más directamente con el rendimiento escolar que el tiempo total de sueño.

2. Enseñarles a priorizar. Los niños tienden a dejar todo para el último momento, simplemente porque nadie les suele marcar un horario de actividades, pero, cuando los padres les enseñan a organizarse el tiempo de forma adecuada y les dan las herramientas necesarias para regularizar su día a día, cambian de actitud. No pretendas que, en un momento, desayune, recoja, haga la cama, prepare la cartera, se asee, elija la ropa, se vista y termine alguna tarea de las que quedaron inacabadas el día anterior. Tantas obligaciones nada más empezar el día angustian a cualquiera y dan sensación de fracaso, incluso antes de empezar a cumplirlas. Por ello hay que enseñarles a priorizar, ya que muchos saben lo que hay que hacer pero no por dónde empezar. Desayunar, vestirse y asearse puede ser un buen principio. Si prepara la cartera y la ropa del día siguiente antes de acostarse, evitará prisas y disgustos de última hora. Decidir qué hacer y en qué orden y convertirlo en normas a cumplir facilitará el inicio de la mañana. Aunque los primeros días parezca que se ha instaurado el caos en la familia, en poco tiempo se verán las ventajas de una casa organizada.

3. Avisarles con antelación. Algunos niños tienen dificultades para pasar de una actividad a otra. Por ejemplo, están desayunando y no ven el momento de levantarse para ir a vestirse, o están jugando y no logran dejarlo para ir a lavarse los dientes. Avisarles les ayuda a hacerse a la idea: “En cinco minutos tienes que empezar a vestirte”. Al darles un tiempo para cada tarea y para, una vez acabada ésta, pasar a la actividad siguiente, se consigue que aprendan a dar un ritmo concreto a cada una: “A las 8:50 se acaba tu tiempo para desayunar y tendrás que empezar a vestirte”.

4. Eliminar distracciones. Nada más empezar el día se 'enchufan' a los dibujos de la tele porque desayunan mejor, porque se despiertan sin protestar tanto o porque así les vas haciendo todo y llegáis a la hora. No lo justifiques más. Cambia de tónica y descubre que utilizar la tele como premio, cuando ya se han realizado las tareas, da mejores resultados.

5. Premiar sus esfuerzos. Despertarse a toque de corneta y empezar una intensa actividad nada más saltar de la cama no agrada a nadie, y por eso muchas veces los niños posponen sus obligaciones. Para animarlos a esforzarse, premia lo que más les cuesta: “Si todos los días tienes tiempo para hacer tu cama antes de ir al cole, el domingo montaremos en bici juntos”; “si te vas a la cama a tu hora toda la semana, el viernes podrás quedarte a ver una película con nosotros hasta más tarde”. Junto con el premio, hay que hacer hincapié en las ventajas que tiene hacer las cosas siguiendo un horario. “¿Ves? Has desayunado, te has vestido y te has lavado sin distraerte y te ha dado tiempo a jugar un rato, ¡y no nos hemos enfadado! Es genial.” Esta es la mejor forma de que obedezca: porque quiere y no porque se lo mandan. 

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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