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¿Os ponéis muy nerviosos cuando vuestros hijos hacen exactamente lo contrario a lo que les decís? No os preocupéis, todos los niños pasan por una etapa de rebeldía, sublevación o desobediencia. La disciplina aplicada con cariño y la constancia siempre terminan siendo un éxito en estas situaciones.

Ser padre o madre no es nada fácil y si encima hablamos de hijos rebeldes, necesitarás una dosis doble de sacrificio y paciencia. El principal truco está en invertir tiempo y energía, si haces esto conseguirás encauzarles sin ningún problema. Lo primero que debes hacer para corregir esta conducta es analizar por qué tus hijos se están comportando así.

¿Qué hace que nuestros hijos se vuelvan rebeldes?

Exceso de disciplina

Unos padres exageradamente estrictos o controladores pueden provocar que el niño se rebele. Los padres democráticos, que no autoritarios, también pueden ser exigentes.  

El estrés puede generar rebeldía

Enfrentarse diariamente a conflictos o peleas entre los padres puede generar rechazo en el niño.

Identificación con el comportamiento de uno de los padres

Si alguno de vosotros suele actuar de manera impulsiva, grita o no sabe escuchar, el niño hará exactamente lo mismo. Es importante que forméis un equipo, olvídate del “poli malo y poli bueno”, intentad infundirle los mismos valores y poneros de acuerdo en los mismos aspectos.

Ausencia de los padres

Si tenéis que trabajar muchas horas y no pasáis suficiente tiempo con ellos, quizá estén enfadados y manifiesten esta desconformidad siendo rebeldes.

¿Qué se podría hacer para evitar la rebeldía en los hijos?

Ofrecerle apoyo incondicional

Las terapias más eficaces para corregir a un niño rebelde afirman que debes apoyarlo mucho. El niño debe sentir que le quieres incondicionalmente y que la disciplina es una forma de quererle.

No pierdas los nervios

Debes intentar controlar el enfado al máximo, háblale en tono firme y hazle saber que su comportamiento es inaceptable. No hace falta levantar la voz para dialogar: si tú no lo haces ellos tampoco lo harán.

Establece normas en casa y sé firme en tus decisiones

Deben ser normas razonables y claras. Si tus hijos necesitan que les expliques el porqué de cada una, hazlo. Un buen truco es colocarse a la altura del niño y explicarle en qué le benefician estas normas.

Si tus hijos las incumplen, debes hacerle saber que no lo ha hecho bien. Es recomendable que los niños cumplan siempre con los castigos que le impongas ya que si no lo hacen estarás reforzando el comportamiento que intentabas corregir, además de perder credibilidad.

Escucha a tus hijos e intenta empatizar con ellos

En la mayoría de ocasiones los hijos son rebeldes porque se siente incomprendidos. El diálogo siempre es la mejor solución, debemos hablar con ellos y hacerles entender que no solo somos sus padres, también sus amigos y que pueden confiar en nosotros para todo. Compréndelos y ármate de paciencia cuando sea necesario.

Jamás te rías de sus travesuras

A veces solemos caer en el error de encontrar divertidas las trastadas que hacen, especialmente cuando se trata de los más peques, pero debemos evitar reírnos delante de ellos ya que si no pensarán que tienen nuestra aprobación y volverán a hacerlas. Cuando digas “no”, acompáñalo con una cara seria. Las señales no verbales son esenciales para demostrar firmeza y actitud.

Concédeles independencia

Que tomen pequeñas decisiones y aprendan a equivocarse solos. Siempre puedes aconsejarles y orientarles pero hazles pensar que ha sido su idea o su elección personal.

Premia los buenos comportamientos

Esto no quiere decir que les hagas un regalo cuando se porten bien, hablamos de recompensarles con palabras o con gestos.

Si tus hijos están pasando por una fase de rebeldía recuerda siempre los puntos que acabamos de señalar y verás cómo los comportamientos conflictivos se irán suavizando notablemente. 

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

Responder

Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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