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En el proceso de dejar de ser bebés, uno de los cambios más llamativos que se suceden es pasar de su cuna, que en ocasiones está dentro de la habitación de los padres, a su cama en su propia habitación. Por eso, aunque no existe una edad concreta para hacer el traspaso ya que dependerá del desarrollo evolutivo de cada uno, sí que es conveniente que no se prolongue más allá del tercer año, por mucho que sean ellos mismos los que prefieran seguir en la cuna.

Los expertos hacen hincapié en la importancia de que, a partir de los 6 primeros meses de vida, el niño duerma separado de sus padres en una habitación sólo o compartida con hermanos que no sean mucho mayores.

La mayoría de los progenitores en España les acuestan en su dormitorio. Algo que los expertos no recomiendan en ningún caso si se trata de padres fumadores, que tengan sueños intranquilos o ronquen de manera que impidan un sueño plácido. De hecho, según un estudio realizado por la Fundación Santamaría, 1 de cada 4 niños menores de 6 años duerme alguna vez con sus padres. Y diariamente lo hacen un 42% de los pequeños que tienen entre 2 y 6 años.

Lo importante es cuidar el sueño del bebé teniendo en cuenta que dormir no se trata únicamente de una función biológica necesaria, sino que también tiene un componente emocional y relacional.

Algunos consejos básicos

Sin embargo, tampoco es bueno que estos dos cambios se realicen de forma brusca. Dile que ya es mayor para seguir en la cuna y enséñale la cama en la que dormirá como los mayores.

Al principio, comienza dejándole sólo a la hora de la siesta. Así irá acostumbrándose poco a poco a dormirse y a despertarse solo en su nueva cama.

Coloca en su camita nueva todas las cosas que tenía en la cuna, como sus peluches, su mantita favorita y todo lo que le resulte familiar. De esta forma se encontrará con un entorno que no le extrañará.

Si el niño tiene más de 2 años, déjale que participe en la elección de la cama, de las sábanas, las almohadas y los adornos que vayas a ponerle. Si creas en el pequeño un poco de emoción llegará un momento que estará deseando el cambio.

El traslado de un lugar a otro tiene que producirse sin traumas. No le obligues, ve haciéndolo poco a poco. Por ejemplo, negocia con él varias noches en su cama y otras en su cuna. Esperar un tiempo prudencial les preparará para afrontar mejor esta nueva etapa.

Cómo debe ser la nueva cama

Cuando hayáis decido pasarlo a su nueva cama es bueno que tengas en cuenta estos puntos:

  • Cerciórate de que el colchón no sea excesivamente blando.
  • Los barrotes es mejor que no rodeen toda la cama, mejor que la cabecera sea lo más sencilla posible.
  • Coloca la cama junto a una pared, para reducir el riesgo de una caída.
  • Durante las primeras noches, coloca un colchón o cojines grandes en el suelo alrededor de la cuna, para evitar posibles daños ante caídas.
  • También para evitar riesgos ante una posible caída es preferible que la cama no sea muy alta.
  • Elige camas que no tengan esquinas puntiagudas que le puedan hacer daño.
  • Entre el colchón y la cama no deben quedar espacios en los que el niño pueda meter pies o manos.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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