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Dificultad
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Si queremos ir con nuestros niños pequeños a la playa, en primer lugar tenemos que tener cuidado con las horas de más insolación. Según los expertos, de 12h a 16h son las horas de máxima radiación solar. Por eso, se recomienda que vayamos a la playa con nuestros hijos bien temprano por la mañana o a media tarde. Y, preferiblemente, no durante más de dos horas seguidas.

Eso sí, toda la familia tenemos que recordar aplicarnos una crema solar del factor de protección adecuado (resistente al agua) e irla renovando.

Los más pequeños deberían de estar siempre bajo una sombrilla, además de protegerlos bien con gorrito y gafas de sol, crema de protección solar, remojarlos de vez en cuando con agua, etc. La arena de la playa refleja las radiaciones solares, por ello, lo más recomendable es mantener a nuestro peque siempre vestido con una camiseta de algodón y una gorra. Aquí tenéis más información para proteger la piel del bebé de los rayos solares. Del mismo modo, hay que evitar los cambios bruscos de temperatura.

¡Pasarlo en grande en familia, pero no paséis demasiadas horas seguidas en la playa con ellos!

También es importante que coman a menudo, por eso nos podemos llevar a la playa algo refrescante como:

  • Agua fría (a temperatura agradable, no muy fría): es fundamental beber líquidos constantemente para mantenernos hidratados. Una buena idea es llevar un termo o una pequeña neverita portátil, así siempre le podremos ofrecer a nuestro pequeño agua fresquita. A los niños y mayores debemos de ofrecerles agua de manera continuada, aunque digan que no tienen sed. El agua es fundamental contra los golpes de calor.
  • Fruta madura y troceada en pedacitos pequeñitos: ¡una fantástica opción! Además de hidratarnos, por su contenido en agua, la fruta también nos aportará vitaminas, minerales y fibra. Podemos priorizar las frutas con mayor contenido en agua, como la sandía, la manzana, la nectarina o el pomelo.
  • Bastoncitos de pan: aportan hidratos de carbono complejos, por lo que nos darán energía de forma lenta y progresiva, ¡que es lo que necesitamos! Y pasan casi sin hambre, ¿verdad?
  • Zumos frescos: a base de fruta. En realidad, cualquier alimento refrescante es ideal para llevárnoslo a la playa, eso sí, los zumos siempre contendrán más azúcares sencillos que la fruta fresca entera, la cual debemos de priorizar.
  • Para los niños un poco más grandes, que no son tan bebés, nos podemos llevar: gazpacho, ensalada de pasta, bocadillo, sándwich, ensalada, etc.

Los adultos tenemos que protegernos del sol

Aunque con los peques de la casa siempre tenemos que extremar las precauciones, recordad que también los adultos tenemos que protegernos bien del sol, hidratarnos y comer algo refrescante durante las horas en las que estemos en la playa.

Y si vuestro peque acaba de nacer, y todavía es demasiado pequeñito para ir con él a la playa, con los más pequeños también podemos disfrutar de unos tranquilos y relajantes paseos de verano. Siempre mejor si los llevamos vestidos con ropa de algodón muy ligera y transpirable. ¡Será la mejor opción para los más peques!

Con esto ya podemos prepararlo todo para una buena jornada en familia, para divertirnos y refrescarnos con un buen baño en un caluroso día de verano.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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