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Dificultad
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La piel del bebé es tan delicada que los expertos recomiendan que los bebés que no hayan cumplido los dos años no se vean expuestos al sol del verano, que es muy fuerte. Ni tan siquiera las cremas de filtro solar especiales para niños son capaces de parar todos los rayos, por eso insisten en que lo mejor es que estén vestidos, cubiertos por un sombrero y con la sombrilla del carrito o sillita siempre abierta.

Los bebés tienen la piel tan fina que por eso se queman con facilidad. El sol puede producirle quemaduras que será en la edad adulta cuando se manifiesten en forma de manchas, lunares o melanomas.

Es importante que si les ponemos ropa para que les cubra, ésta no sea de color blanco ni de un material muy fino, porque los rayos ultravioleta seguirán pasando a través del tejido. Y lo mismo ocurre si mojamos la prenda.

Y también tenemos que tener mucho cuidado cuando está nublado, porque los rayos solares siguen quemando nuestra piel. Si observas que se produce algo de sombra, por pequeña que ésta sea, es que las nubes no están filtrando todos los rayos solares. Al bebé no debe faltarle protector solar por todo el cuerpo.

Otro factor importante es que los bebés aún no son capaces de controlar la temperatura de su cuerpo y se podrían sobrecalentar y deshidratarse.

¿Cómo se prepara?