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Si descartamos a los bebés de las películas, no hay pequeños en el mundo que consigan comunicarse verbalmente; en cambio, pueden expresar sus emociones mediante gestos y sonidos.

A través de ellos revelan estados de ánimo, reclaman atención, mantienen el contacto con aquellas personas que les están cuidando o avisan de trastornos y desajustes físicos.

Macro y microseñales

Los expertos, como el pediatra Lorenzo E. Shapiro, especializado en el lenguaje secreto de los niños, recomiendan a los padres aprender a observar las denominadas macroseñales de sus bebés durante los primeros meses de vida: gestos, posturas o movimientos que suelen ser evidentes. Por ejemplo, si el niño mira a la mesa donde la madre coloca cada día el biberón nos está avisando de que tiene hambre.

Pero los bebés utilizan otra forma de lenguaje no verbal mucho más sutil, lo que podríamos denominar microseñales. Percatarse de ellas requiere mucha práctica, pero tranquilos, todos los padres terminar por aprenderlas. Estas son algunas de las  más notorias e importantes:

  • Batir los brazos atrás y adelante = frustración o enfado
  • Manos sobre los ojos = quiere llamar la atención o denota ansiedad
  • Contacto visual prolongado = el bebé quiere jugar
  • Manos levantadas con las manos al frente = el bebé está diciendo que lo siente y que necesita tu cariño
  • Batir las palmas = gozo y jolgorio

 Reír y llorar, sus dos maneras de hablar

De la observación también se ha podido comprobar que las dos formas más características que tiene el bebé para manifestar sus emociones y comunicar sus necesidades o demandas, son reír y llorar.

Lo han corroborado psicólogos del Instituto del Bebé Nuk en colaboración con profesores de la Facultad de Psicología de la UNED, de la Facultades de Psicología de la Universidad de Valencia y de la Universidad de Murcia, que han estudiado las respuestas de los bebés ante diferentes estímulos. Además de confirmar que responden al bienestar riendo (y al contrario), verifican científicamente algo que hasta el momento sólo se intuía y es que cuando un recién nacido ríe o llora provoca una reacción en los padres o educadores que los bebés aprenden a manejar muy pronto para transmitir sus necesidades o demandas.

Los expertos también declaran que los neonatos utilizan la risa para interactuar, con sus padres o educadores, en el proceso de comunicación con ellos. Explican que se trata de una relación genéticamente programada gracias a las neuronas espejo, que son las que nos dotan de la capacidad de ser empáticos.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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