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Las respuestas musculares involuntarias y estereotipadas a diversos estímulos sensoriales que se forman  al nacer el pequeño son los reflejos primarios. Éstos se manifiestan en los primeros meses de vida del bebé y sirven para asegurarle la supervivencia.

Uno de los más comunes y que le permite alimentarse para garantizar su desarrollo es el de succión. Hasta el primer año de vida el peque succiona cualquier objeto que se le introduce en la boca. Por otro lado, hasta los 4 meses el lactante expulsa cualquier alimento semisólido puesto en su lengua para reducir el riesgo de atragantamiento con el reflejo de extrusión. Por eso, a partir de los 4 meses ya comienzan a tolerar las papillas y poco a poco admitir una dieta más diversificada.

Otro reflejo primario relacionado con la motricidad es el de prensión palmar y plantar. Este se refiere al hecho de agarrarse a cualquier cosa que entre en contacto con la palma de la mano o la planta del pie. Así también aparece el reflejo de marcha automática que hace que el bebé camine mientras le sujetamos por las axilas cuando la planta de los pies reacciona al tocar el suelo.

Sin duda, el reflejo primario que más nos encariña es el de Moro. Ocurre cuando inclinamos al niño hacia atrás y extiende los brazos para abrazarnos. Este reflejo se convierte al final en un juego entre madre e hijo. Realmente, el bebé realiza este reflejo primario para reducir el riesgo de caída y se pierde hacia el cuarto mes de vida.

Todos estos reflejos primarios son sólo una pequeña muestra de los 27 que pueden realizar los pequeños y los médicos los utilizan para comprobar el estado neuronal del bebé.

Sin embargo, al madurar el sistema nervioso del neonato, ya adquiere el control voluntario de sus músculos y muchos reflejos primarios se pierden, pero algunos duran toda la vida e incluso nosotros, los adultos, los seguimos reproduciendo. ¿Cuáles son? El reflejo del parpadeo al visualizar una luz muy intensa, el de la tos para aliviar el picor de las vías respiratorias, el del estornudo que alivia las vías nasales o el del bostezo que se produce cuando el cuerpo necesita oxígeno adicional.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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