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Dificultad
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Si todavía no has ido a la nieve aún estás a tiempo. Es una oportunidad perfecta para disfrutar del aire libre en invierno junto al peque y una experiencia muy enriquecedora para él. Pero sin olvidarnos de ir bien equipados y tomar precauciones contra el frío y el sol en todo momento.

Cuando el bebé tiene pocos meses todavía es muy pequeño para poder disfrutar de la nieve y los papás tendrán que estar muy atentos. El peque estará todo el rato sentadito en su sillita o tumbado en el cochecito y por lo tanto, le costará más mantener el calor y se enfriará con mayor facilidad.

En cuanto el peque ande será un buen momento para ir a la nieve con él. Escoged un lugar suficientemente espacioso para poder jugar libremente con él o pasear.

Además, actualmente existe un trineo para bebés, con asiento de seguridad y un asa como la de un cochecito para poderle pasear con total comodidad.

Por otra parte, no tenemos que olvidarnos de la altitud ni del sol, que se refleja en la nieve de forma muy intensa. Por ello, tendremos que aplicarle una protección de pantalla solar y una crema especial para los labios. También hay que tener especial cuidado con los ojos y protegerlos con unas gafas adecuadas. Pero si el pequeño se las quita todo el rato, podéis ponerle una gorra con visera y limitar su tiempo de exposición a pleno sol.  

El frío y el peque

Es importante abrigar al peque con varias capas de ropa y que ninguna de estas vaya a dejarle del todo desnudito si tenemos que cambiarle. Tampoco debemos olvidarnos de añadir una muda de recambio por si se moja o se mancha.

Para saber si el bebé tiene frío o calor busca siempre la respuesta en él. A menudo, si siente frío se mostrará inquieto, respirará rápidamente o incluso llorará, pero si tiene calor no lo mostrará. Fíjate en sus mejillas, si pierden color puede que tenga frío y si se sonrojan todo lo contrario, comprueba el sudor en el cuello y toca sus piernas o sus bracitos (las manos y los pies, muchas veces, no resultan fiables).

 

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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