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Ahora, según la cultura occidental, cuantas más cosas tienes que hacer, más importante eres. Eso nos ha conducido, inevitablemente, a la guerra de estrés.

Si a esto le añadimos la presión de trabajar hasta tarde, el temor de que otras personas estén aprovechando y exprimiendo más sus vidas que tú, genera una respuesta casi alérgica a la pereza, y una sensación de suficiencia y placer cuando se nos felicita por hacer malabares con el tiempo y el trabajo, sin dejar caer ni una sola bola al suelo.

¿Eres un adicto al estrés?

Lo que pudo haber comenzado como un intento de hacerte valer o hacer que los demás te vean como alguien importante o indispensable (ya sea en el trabajo o en tu vida personal), quizá se haya convertido en una adicción a la adrenalina liberada por tu cuerpo en respuesta a la tensión constante. Es fácil hacerse adicto a este sentimiento. Existen señales de alerta, estate atento e identifícalas.

  • Te desconcentras durante las conversaciones, porque estás pensando en otras cosas.
  • Llevas prisa a donde quiera que vas, porque sientes que debes completar la siguiente tarea en otro lugar.
  • Te sientes incómodo, preocupado o nervioso cuando no tienes nada que hacer.

Cómo retirarse de la competición

El problema del estrés competitivo, además de la adicción potencial, es que se corre el riesgo de mostrarte a ti mismo como alguien incapaz de hacer frente a las presiones diarias de la vida. Así que...

  • Detente y en lugar de competir con tus amigos sobre quién tiene más estrés,  compadécete  y piensa en tomarte un tiempo para relajarte.
  • Siéntate y calcula cuánto tiempo gastas navegando en las redes sociales, al darte cuenta de las horas al día que pasas en línea, verás el tiempo libre potencial que tienes entre manos.
  • Y si sientes la necesidad de ver exactamente cuánto estás consiguiendo día a día en tu trabajo, escribe todas tus tareas pendientes y tacha con boli rojo cada una que completes.
  • Trata la palabra "estrés" como si fuera una palabrota. Pon en tu mesa de trabajo un bote y escribe en él la palabra “estrés”. Cada vez que la digas, echa un euro en el frasco.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

Responder

Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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