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Si hay un método eficaz y saludable para mantener nuestro cuerpo en buena forma, es sin duda el deporte. No importa la edad que tengamos, pues cualquier momento es bueno para practicar ejercicio. Y sí, incluido cuando llegamos a los 50. De hecho, una vez pasados los cincuenta es uno de los mejores momentos para practicar deporte. Tanto el deporte como llevar una buena alimentación pueden contribuir a afrontar mejor la menopausia. Aquí te dejamos cinco ejercicios que te ayudarán a mantenerte activa. Ponte las zapatillas, motívate, ¡y a por ello!

Ponte en forma. 5 rutinas de ejercicio a partir de los 50

Power Walking

Caminar es uno de los ejercicios más saludables y económicos que existen. Para empezar, es la clave principal que nos ayuda a combatir el sedentarismo día a día, y además es gratis, puesto que podemos hacerlo en cualquier lugar y a cualquier hora. Pero el power walking no consiste simplemente en andar por andar, para practicarlo correctamente es importante tener una serie de factores en cuenta.

En primer lugar, se debe caminar con una buena postura: el tronco tiene que permanecer erguido para conservar el equilibro corporal y el abdomen debe estar contraído para proteger la zona lumbar. Además, es importante mirar al centro para evitar que sufran las cervicales, así como mantener el pecho hacia delante y los hombros atrás y bajos. Una vez que hemos dado con la postura adecuada, debemos caminar con intensidad y a buen ritmo.

Este es un deporte ideal para practicarlo a partir de los 50, pues al contrario que ocurre con el running, no hay impacto de las articulaciones contra el suelo, por lo que nuestros huesos no sufren tanto. Si decides apostar por este deporte, te recomendamos que lo practiques tres veces a la semana. Comienza con unos 20 minutos y ve aumentando el tiempo a medida que pasen las semanas.

Natación

La natación es otro deporte lleno de ventajas: se trata de un ejercicio de resistencia que nos ayudará a fortalecer nuestras articulaciones, ya que nos obliga a movernos continuamente, tanto si avanzamos en el agua como si no. Además, favorece la circulación de la sangre, especialmente la de las piernas, gracias a la alternancia de contracciones y descontracciones musculares y a la propia temperatura del agua, que suele ser fría.

Como ves, es un deporte ideal que puede ayudarnos a fortalecernos. Si nunca lo has practicado o no tienes demasiada experiencia te recomendamos que te apuntes a clases particulares o en grupo, pues el profesor sabrá sacar lo mejor de ti. Si crees que no necesitas clases, a la hora de nadar, intenta probar con más de un estilo: braza, crol, espalda… así te asegurarás de trabajar bien todas las partes de tu cuerpo.

Nadar unos dos días a la semana durante una hora es más que suficiente para iniciarte en este deporte. Empieza a aumentar el ritmo, la frecuencia y la duración según vayas sintiéndote más cómoda y segura.

Bailes de salón

Bailar no solo es una actividad divertida, también es un ejercicio que nos hace mantenernos activos y mejora nuestra agilidad gracias al equilibrio que se requiere para realizar los distintos pasos y posturas. Pero no solo eso, el baile también es bueno para nuestra memoria, pues nos obliga a recordar el orden correcto de los pasos de baile. Y además, ¡sirve para liberar estrés!

Existen infinidad de modalidades de bailes de salón: rumba, salsa, vals, flamenco, tango… Simplemente tenemos que decantarnos por el que más nos guste. Aunque si quieres uno que requiera mayor intensidad, puedes apuntarte a zumba, un baile aeróbico que está muy de moda.

Puedes practicar estos bailes en casa con ayuda de algún tutorial de Internet, pero te recomendamos que te apuntes a clases, pues de esta manera te asegurarás de aprender correctamente y además socializarás con otras personas.

Yoga

El ejercicio perfecto para trabajar la respiración, para mejorar la flexibilidad y para tonificar los músculos. El yoga combina ejercicio físico con terapia emocional y puede ayudarnos a encontrar ese respiro que tanto necesitamos a veces.

Es importante contar con un monitor de yoga que nos ayude a realizar las posturas correctas y nos corrija cuando sea necesario, pues de lo contrario, nunca podremos disfrutar de los beneficios de esta actividad.

Practícalo al menos tres veces a la semana. Las clases suelen durar habitualmente unos 50-60 minutos, ¡podrás con ello! Eso sí, si nunca antes has practicado yoga, intenta apuntarte primero a clases específicas para principiantes en las que te enseñen las posturas básicas. Si empiezas en un nivel diferente al tuyo te será mucho más difícil practicarlo.

Entrenamiento en el gimnasio

Además de los ejercicios que hemos mencionado, también es bueno combinarlos con sesiones de entrenamiento en el gimnasio. En él podremos practicar ejercicios de resistencia como flexiones, pesas, spinning… o aquellos que se realizan con la maquinaria indicada.

Puedes dedicar una sesión entera diaria solo a este tipo de ejercicio, de una hora de duración aproximadamente, o bien hacerlos antes o después de andar, nadar, bailar o practicar yoga. Aunque en estos casos, para no forzar el cuerpo demasiado, te recomendamos que reduzcas la hora de entrenamiento a unos 30 minutos.

¿Cuál de estos ejercicios te ha gustado más? ¿Tienes pensado apuntarte a alguno? ¡Cuéntanoslo!

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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