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Aunque siempre intentemos dar lo mejor de nosotros mismos, a veces es inevitable tener la sensación de que no podemos seguirle el ritmo a nuestros días. Es entonces cuando se genera cierto estrés, tanto en nuestra vida laboral como en la personal, que domina nuestro cuerpo. El cansancio y las preocupaciones pueden apoderarse de nosotros, pero en nuestra mano está evitar que esto pase. El movimiento mindfulness nos enseña a relajarnos, sentirnos bien con nosotros mismo y disfrutar del presente. ¿Quieres conocer más sobre sus técnicas?

Mindfulness: qué es y cómo se practica

El mindfulness, traducido literalmente como “concienciación”, es un concepto ligado a la psicología que nos anima a tener plena conciencia de nuestras emociones y a aprender a manejarlas. A este movimiento también se le conoce como Atención Plena o Atención Consciente. Sus raíces se encuentran en el budismo y guarda estrecha relación con otro movimiento: Vipassana, una técnica de meditación procedente de la India. En Occidente el término mindfulness se hizo especialmente popular gracias al profesor neoyorquino Jon Kabat-Zinn, quien introdujo esta práctica y su aplicación en el campo de la medicina y la salud mental. Es el fundador de la Clínica de Reducción de Estrés en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.

Al margen de sus orígenes, el mindfulness se ha convertido hoy en día en una técnica muy popular. Practicarlo es sencillo: se basa en reconocer lo que está sucediendo a nuestro alrededor mientras está sucediendo. ¿Qué quiere esto decir? Que a veces no nos damos cuenta de que seguimos rumiando preocupaciones del pasado o nos añadimos otras nuevas sobre el futuro. Las técnicas mindfulness intentan eliminar la carga extra de estrés que nosotros mismos nos imponemos y nos enseña a relacionarnos con aquello que está ocurriendo en nuestra vida en este preciso momento. Es una manera de ser conscientes de la realidad que nos rodea, sin juzgar, centrándonos en alcanzar el equilibrio y en vivir una vida plena.

Mindfulness: Ejercicios prácticos

Practicar el mindfulness es practicar la meditación. Lo único que se necesita para practicar el mindfulness es tener intencionalidad, querer convertirlo en un modo de vida.

Uno de los objetivos de esta meditación no es dejar la mente en blanco, como tendemos erróneamente a pensar, pues, si lo has intentado alguna vez, coincidirás en que es imposible. De lo que se trata es de dejar la mente tal cual está y centrarnos en lo que por ella nos ronda y en cómo nos sentimos.

Existen diferentes programas para practicar el mindfulness: se puede hacer tanto en grupo, en un centro especializado o simplemente de manera individual en la intimidad de nuestra casa. Entre las prácticas de este movimiento se encuentran ejercicios como controlar la respiración, eliminar tensiones o tomar conciencia de nuestro cuerpo.

Técnicas de mindfulness para practicar en casa

Ahora que hemos interiorizado el objetivo del mindfulness es hora de ponerlo en práctica. Aquí tienes algunos ejercicios que puedes realizar en casa. Te recomendamos que lo hagas sobre una superficie cómoda, en una esterilla de yoga o en un cojín de meditación. ¡Y recuerda! No se trata de una serie de ejercicios para hacer solo durante unos minutos al día, sino de una forma de vida que poco a poco iremos interiorizando.

1. Desarrollo de la observación consciente

Para que entendamos qué es exactamente este concepto vamos a realizar un sencillo ejercicio. Enfocaremos nuestra atención en un objeto concreto de nuestro alrededor y nos concentraremos únicamente en él. Puede parecer sencillo, pero de lo que se trata es de dirigir nuestro pensamiento hacia ese objeto en concreto, sin que otros nada más nos cruce la mente: liberándola y centrándonos en el presente.

2. Control de la respiración

La respiración juega un papel muy importante en el mindfulness. Para ser consciente de ella, en este ejercicio vamos a respirar lentamente por la nariz y a expulsar el aire por la boca. Intentaremos respirar con el vientre en lugar de con el pecho. En este ejercicio hay que centrarse en el sonido y en el ritmo de nuestras inspiraciones evitando que otros pensamientos nos distraigan. Un minuto será suficiente para comenzar.

3. Ser conscientes de nuestros sentimientos

Para ello cerraremos los ojos, respiraremos hondo y dejaremos que a nuestra mente se llene de todo aquello que estamos viviendo: trabajo, familia, situaciones específicas, cómo nos sentimos ante todas ellas… Se trata de observar estos sentimientos, pensar en ellos y analizarlos. No hay que dejarse llevar por ellos ni involucrarse, simplemente analizarlos y observar cómo nos afectan.

 4. Contar hasta 10

Parece fácil, pero no se trata de hacerlo deprisa y corriendo. El objetivo es enumerar cada cifra pausadamente, compaginando los números con nuestra respiración y sin perder la concentración.

 5. Comer tomando conciencia de los alimentos

El movimiento minfulness no solo abarca el bienestar emocional y la meditación. Como hemos dicho, se trata de una forma de vida que deberíamos extrapolar a todos los ámbitos. Como por ejemplo, a la comida. Se trata de la pausa perfecta para desconectar, relajarnos y disfrutar del sabor de nuestros alimentos preferidos. Pero seamos sinceros: ¿realmente somos conscientes de lo que comemos? A veces, en vez de prestar atención al plato, nos distraemos mirando la televisión o contestando los mensajes que tenemos en el móvil y se nos olvida lo realmente importante: disfrutar del momento. Para evitar que esto ocurra podemos practicar el Mindful Eating, una técnica mindfulness que nos ayuda a comer siendo consciente de lo que ingerimos y escuchando a nuestro cuerpo. Para practicarlo en casa te proponemos:

  • Dedicar un mínimo de 20 minutos a la comida
  • Comer sin distracciones, rodeado simplemente por tus amigos o familias y charlar con ellos.
  • Comer por necesidad y no por gula: si ya no tenemos más hambre, ¿por qué seguir comiendo?

¿Qué opinas de este movimiento? ¿Crees que merece la pena incluirlo en nuestras vidas? Nosotros, sin duda, ¡nos apuntamos al mindfulness!

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

Responder

Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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