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La base de una dieta sana y equilibrada es tomar cinco raciones de fruta o verdura al día. En invierno, este consejo se vuelve indispensable, pues las propiedades de estos alimentos, entre los que destacan la variedad de vitaminas y fibra que contienen, pueden ayudarnos a cuidar nuestro organismo frente al frío y los cambios de temperatura. El invierno es la mejor temporada de recolección y consumo de muchas verduras de invierno. ¡Te enseñamos cuáles!

Verduras de invierno

En nuestro país contamos con variedad de verduras que contribuyen a enriquecer la dieta mediterránea. Estas son las que están presentes durante el invierno:

Acelgas (de octubre a abril)

Las acelgas son una verdura rica en agua y de bajo contenido calórico. Destacan por su aporte en vitamina A, carotenoides y vitaminas del grupo B. También contienen, aunque en menor medida, vitamina C y ácido fólico. Se pueden consumir cocidas, aliñadas, rehogadas o bien como ingrediente de sopas y verduras.

Alcachofa (de noviembre a marzo)

Las alcachofas son en realidad el capullo de la flor de la planta. Junto con el brócoli y la coliflor son de las pocas verduras de flor que consumimos habitualmente. Las alcachofas contienen minerales (potasio, fósforo, cobre y zinc) y tienen un alto contenido en fibra. Este invierno, a la hora de comprarlas, recuerda: lo mejor es elegir aquellas carnosas y pesadas con hojas verdes y apretadas.

Apio (de noviembre a marzo)

Una verdura originaria de la zona mediterránea que pertenece a la misma familia que el perejil o el hinojo. Aunque su contenido en hidratos, proteínas y grasas es muy bajo, sí contiene una cantidad importante de fibra y vitaminas del grupo B. Se puede consumir tanto fresco como hervido, en snacks, ensañadas, zumos, salsas o sopas.

Berenjena (de octubre a abril)

La berenjena, junto con el tomate y la lechuga, es una de las verduras frescas que menos calorías tiene. Es rica en agua, potasio, fibra, pectina y celulosa. Su sabor es delicioso, aunque es recomendable cortarla, salarla o aliñarla previamente, dejándola reposar una media hora, para quitar su posible sabor amargo a la hora de cocinarla. Lo ideal es elegir berenjenas que presenten una piel lisa, brillante y flexible.

Brócoli (de noviembre a abril)

Del brócoli destaca especialmente su alto contenido en vitamina C, aunque para mantenerlo es importante no someter a esta verdura a una cocción muy prolongada. Se trata de una verdura suave y muy tierna que nos aporta también fibra.

Calabacín (de noviembre a agosto)

El calabacín no es, específicamente, una verdura de invierno. Podemos encontrarlo prácticamente a lo largo de todo el año. Está formada por casi un 95% de agua, por lo que su aporte calórico es muy bajo. Contiene, aunque en menor medida que otras verduras, minerales como potasio y vitaminas, especialmente ácido fólico.

Cardo (de noviembre a enero)

Una verdura muy rica en agua cuya parte comestible está formada por los tallos. En ella destacan nutrientes como potasio, vitaminas del grupo B y fibra. Tiene un característico sabor amargo y puede acompañar guisos o formar parte de guarniciones para carnes y pescados. Al comprarlo, podemos guardarlo en la nevera durante una o dos semanas, pero es recomendable hacerlo en una bolsa de plástico perforada para que se conserve mejor. Al tener espinas, su labor de preparación es dificultosa, por eso solemos encontrarlos ya preparados en conservas o congelados.

Col lombarda (de noviembre a marzo)

Esta verdura de color característico contiene abundante fibra y es rica en vitamina C y ácido fólico. Se puede consumir tanto cocinada como cruda. A la hora de escogerla, es preferible decantarnos por los ejemplares duros, crujientes y compactos.

Coliflor (de noviembre a abril)

Una verdura que vas a poder encontrar durante todo el invierno, e incluso ya entrada la primavera. La coliflor es una verdura antioxidante gracias a su contenido en vitamina C. Puede prepararse rehogada, hervida, al horno o frita. Aunque desprende un olor fuerte al cocinarla, su sabor es suave y delicioso.

Espinacas (de septiembre a mayo)

Aunque las espinacas se pueden encontrar también durante varias estaciones, es una de las verduras más típicas del invierno, pues durante estos meses es cuando más fresca está su hoja. Las espinacas son ricas en minerales, vitamina A, ácido fólico y vitamina C. Se pueden consumir cocinadas o crudas, incluyéndolas en nuestras ensaladas e incluso en batidos de frutas y verduras.

Pimientos (de octubre a junio)

El pimiento es una verdura originaria de América, pero hoy en día podemos encontrarla en nuestro país durante todo el año prácticamente. Su alto contenido en vitamina C y carotenos hacen que sea un alimento a tener en cuenta.

Puerro (de septiembre a mayo)

El puerro es rico en aceites esenciales y vitaminas, que se encuentran sobre todo en la parte más verde de la verdura. Se puede emplear como base de caldos, purés o guisos.

Verduras de invierno para plantar

De todas estas verduras que hemos mencionado, hay algunas que pueden resultar más prácticas que otras a la hora de cultivarlas en casa. Ya sea por su cuidado, su resistencia o la facilidad para encontrar sus semillas, estas son algunas de las verduras (y hortalizas) de invierno que podemos plantar:

  • Col
  • Ajos
  • Coliflor
  • Berenjenas
  • Apio
  • Pepinos
  • Zanahoria
  • Perejil

Lo más sencillo es decantarnos por aquellas que sean tubérculos, que podamos plantar bajo tierra, como las zanahorias, por ejemplo. Así resistirán mejor las altas temperaturas. También podemos cultivar las verduras de hoja, aunque es preferible cubrirlas con un plástico para que no se hielen.

No te olvides de incluir verduras para cuidar tu dieta durante los meses más fríos del año. También ten en cuenta otros productos, como Actimel, perfecto para el invierno porque ayuda a nuestras defensas.

* Dentro de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable, Actimel con L.Casei Danone, contiene vitaminas D y B6, que ayudan al normal funcionamiento del sistema inmunitario. El consumo diario de Actimel, que es fuente de vitamina B6, ayuda a disminuir el cansncio y la fatiga y al normal metabolismo de la energía. Beneficio en población que desea llegar a la cantidad diaria recomendada de vitamina B6.

¿Cómo se prepara?

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Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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Mónica naranjo

Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingesta de productos que contienen lactosa.

Responder

Marta Sánchez

El cuerpo humano está compuesto por un 60% de agua, 18% de proteínas, 6% de minerales y aproximadamente 16% de grasa - esto significa que la proteína es el segundo nutriente más importande de nuestro cuerpo (después del agua).

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