El reflujo del bebé

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Es bastante frecuente que el bebé vomite un poquito de leche tras una toma. Solo cuando lo hace con bastante frecuencia y en cantidades más abundantes, puede ser un síntoma de que el bebé tiene reflujo.

Un problema frecuente en lactancia

Aunque es cierto que más o menos la mitad de los bebés de pocos meses tienen reflujo, en el caso de los de más de diez meses esta cifra baja a aproximadamente uno de cada veinte.

Esto se debe a que su esfínter esofágico interior (músculo que actúa como válvula que evita que los alimentos suban del estómago al esófago) todavía es muy débil. En su primer año éste se endurecerá lo suficiente para evitar devolver los alimentos, pero durante unos meses este malestar puede repetirse en cada toma.

Los bebés con reflujo pueden regurgitar la leche tras tomar el pecho y sufrir pequeñas molestias del esófago que producen algo de tos. Siempre que el bebé esté bien y sano, el reflujo rara vez supone problemas.

No obstante, habla con tu pediatra o enfermera si:

  • Tiene reflujo de forma regular y, especialmente, si es más de cinco veces al día.
  • El bebé llora excesivamente tras tomar el pecho.
  • Vomita regularmente.
  • Tose de forma regular.
  • Se comporta de manera distinta a la habitual y no parece crecer con fuerza.

Si tu bebé padece reflujo, puedes seguir estos consejos:

  • Mantenlo erguido mientras le das el pecho
  • Acorta las tomas
  • No le acuestes justo después de mamar.