Problemas frecuentes durante la lactancia materna

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Sobre todo cuando eres madre primeriza, es normal sentir cierta preocupación si el bebé no come tanto como esperabas, si llora antes o después de las tomas, o si rechaza la comida. Generalmente, se trata de problemas relacionados con la inmadurez o desarrollo del aparato digestivo del recién nacido. Saber identificarlos te ayudará a poder remediarlo rápidamente.

Qué hacer si:

·       El bebé llora antes de las tomas: seguramente tenga hambre, en cuanto coma se le pasará.

·       Llora después de mamar: es probable que tenga un cólico o gases. Ayúdale a expulsar el aire después de cada toma y antes de acostarle.

·       Llora entre 2 y 3 horas de forma desconsolada, se pone rojo, aprieta los puños y sube las piernas. Seguramente padezca cólicos de lactancia, algo muy común entre los bebés de 3-4 meses. Existen algunos trucos como masajearle la espalda, mecerle o acostarle en un lugar tranquilo sin luz ni ruidos. Pero lo cierto es que todavía no hay ningún remedio para aliviar los cólicos. ¡Tranquila, en un mes o dos dejará de tenerlos!

·       Le cuesta ganar peso. La mayoría de los recién nacidos pierden peso al nacer, y lo van recuperando conforme se van alimentando. Sin embargo, cada bebé es diferente, y no hay un ritmo concreto o aumento de peso específico al que se tengan que atener al incrementar su peso.

·       Tiene eructos húmedos o expulsa pequeñas cantidades de leche tras las tomas. Aunque es algo normal, si el bebé está regurgitando continuamente (más de 4 veces al día) y si echa más que simplemente un poquito de la leche de la toma, es posible que tenga reflujo.

·       Vomita. Al contrario que la regurgitación, el vómito implica expulsar gran parte del alimento consumido, es más violento y puede darse tras las tomas. Si el bebé tiene más de 3 meses y tiene vómitos pero no presenta otros síntomas, darle un poco de agua hervida le ayudará a restituir los líquidos. Consulta al médico si el bebé vomita con regularidad, si se trata de mucha cantidad, si también tiene diarrea o si es menor de 3 meses.

·       Tiene diarrea. La diarrea es normalmente consecuencia de un virus. Si tu bebé realiza sus deposiciones completamente líquidas más de 7 veces al día, debes consultar con su pediatra de inmediato.

·       Pérdida de hambre por alguna enfermedad. Si el bebé está constipado o no se encuentra bien por alguna razón, es posible que se le quite el apetito, como le ocurriría a un adulto. Por ejemplo, si tiene la nariz tapada le puede resultar difícil respirar y se vuelve reacio a cerrar la boca para tomar el pecho. Si esto sucede, pide a tu pediatra que te recomiende formas de calmar sin riesgos la congestión del bebé.

·       Alergias e intolerancias a ciertos alimentos. Las alergias e intolerancias a ciertos alimentos pueden ser otra explicación para perder peso o tener dificultad a la hora de tomar el pecho. Se recomienda llevar al bebé al médico para que lo examine, si sospechas que algo no va bien.